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Viernes, 21 de julio de 2006

Zetapé y el Estado de sitio

¡Pobres gordos, la que se les viene encima! La diferencia entre un Estado democrático y otro policial radica en que en el primero a los gordos se les trata en igualdad de condiciones que a los flacos, es decir, se cumple el mandato constitucional de no hacer discriminaciones por razón de raza, sexo, religión y contorno, con la excepción de que algunos necesiten dos asientos del autobús para aposentar sus nalgas. Pero en el segundo, a los gordos se les envía a la última fila, se les sienta en un lugar aparte, se les señala como tales y se les obliga a hacer dieta a base de ensalada de endibias y puré de zanahoria, mientras el resto de los compañeros del colegio comen chuletas de ternera con una copiosa ración de patatas fritas, helado de vainilla y chocolate, acompañado todo ello de una deliciosa coca-cola –esto último, en los de pago-.

Lo del Estado policial que le gusta a Zetapé comenzó hace cosa de un año, o un poco más, con aquella famosa ley que practicamente calificaba a los fumadores como una especie a extinguir, literalmente, haciéndoles tener un insoportable complejo de culpabilidad por el simple hecho de tener entre sus manos un Marlboro –light-. Antes, fumar era una debilidad. Ahora es casi un delito penado con la perpétua. Se ve que a la ministra le pareció poco, y ya desde hace unos meses amenazó con una ley contra la obesidad que ahora se presenta desafiante: fuera los gordos, por decreto. No es la única amenaza de control de nuestros hábitos más íntimos. El Gobierno pretende meter en la cárcel a los conductores que corran por encima de los límites de velocidad. Ni siquera se plantea que la pena deba estar relacionada a la gravedad del delito, ¡qué más da! Para ellos, la seguridad jurídica es un conceto, como diría Pepe Blanco, arcaico y retrógado, propio de fachas ultramontanos.

Ahora lo que se lleva es pasarse la seguridad jurídica por el arco del triunfo, que es lo más progre. Saltarse el límite de velocidad es una falta administrativa cuya sanción corresponde al Código Civil, salvo que como consecuencia del exceso de velocidad se produzca un accidente y a partir de ahí se añadan toda clase de agravantes. Pero no, lo que pretende el Gobierno es aplicarle el Código Penal a quien se acaba de comprar un BMW de la serie 100 y quiere ver hasta donde llega pisando a fondo el acelerador. Dicho en lenguaje que podamos todos entender, aquí de lo que se trata es de controlar los hábitos de las personas. Ni George Orwell se hubiera podido imaginar tanta empatia entre este Gobierno y el Gran Hermano. Así que, a partir de ahora, los gordos ya pueden prepararse. En este país ya no se puede ser gordo, ni fumador, ni conductor, ni padre/madre de familia, ni católico, ni del PP. Todo ello conlleva el rechazo social y la aplicación de la más dura legislación penal. Lo que si se puede ser es progre, gay, independentista, etarra y anoréxico/a, o al menos parecerlo, como la vice.

Así que los gordos tienen sus días contados en manos de la ministra Salgado, que se ha convertido en un eficacísimo ariete de la política social de Zetapé. A partir de ahora van a poner básculas en la entrada de los colegios, y en lugar de separar a los alumnos en función de la primera letra de su apellido, lo harán por libras de vellón, de tal modo que los gordos acaben todos juntos en un aula mientra el resto de las criaturas en edad escolar les observen desde la vitrina y les hagan burla, que ya sabemos lo simpáticos que son los niños para estas cosas. En mi clase había un gordo que nadie sabía como se llamaba, porque todos le conocían por el sobrenombre de chorizo de Pamplona, lo que pasa es que este te arreaba un guantazo que te dejaba mirando pa Sevilla –vivíamos en Bilbao-, así que se lo decían a no menos de cinco metro de distancia para poder iniciar la carrera con ventaja porque, eso sí, a los cien metros el pobre caida derrengado.

El caso es que si un chaval con unos kilos de más llega al colegio y la báscula de la entrada le delata, aparecerá un hombre gris, vestido de gris, con camisa gris y corbata gris y un cigarro en la boca que le dira: “¡A ver, puto gordo! ¿Cuántos bollos te has comido hoy?”. “Ninguno, señor”, contestará el chaval totalmente acojonado. “¡Pues te vas a pasar toda la semana a dieta de melocotones! ¿Ententido?”. “¡Señor, si señor!”, contestará el chaval haciendo el clásico chasquido seco con los tacones de sus botas modelo Gorila años veinte, que serán las que ponga de moda la ministra Salgado para uniformar a todos por igual. Claro que la peor tortura para el chaval que se ha pasado en unos kilos del peso ideal que la ministra Salgado decida que es el peso ideal, será cuando salga al patio de la... perdón, del colegio, y en lugar de jugar al fútbol el mismo hombre gris, vestido de gris, con camisa gris y corbata gris y un inacabable pitillo en la boca le ponga a hacer tandas de cien flexiones, alternándolas con vueltas completas al perímetro escolar hasta batir el record de El Guerruj –y quedarse igual de fino-.

La ministra Salgado y el Estado policial de Zetapé quieren una nueva raza de seres humanos que no piensen por sí mismos y que coman lo que el estado les diga que tienen que comer y a que hora. Vamos, que lo que pretende Zetapé es controlar nuestros hábitos, nuestros comportamientos... No digo yo que no haya que luchar contra la obesidad infantil, que es mala cosa, pero, ¿a alguien se le ha ocurrido pensar que además de en el colegio, los niños comen en casa? ¿Alguien ha tenido en cuenta que separar a los niños gordos en el comedor y darles una dieta distinta a la del resto es, dicho con total claridad, una discriminación y, por lo tanto, inconstitucional y que, además, puede provocar daños psíquicos en ocasiones irreparables en estos niños? No, ¿verdad? Porque de lo que se trata, realmente, no es de controlar la obesidad, porque en caso contrario antes de hacer una ley tan antinatural la ministra habría consultado con las organizaciones de padres y con pediatras de prestigio... Se trata de otra cosa.

Si me apuran, a mi no me parecería mal que el Ministerio les aconseje –y digo aconseje- a los colegios que en lugar de tres días carne y dos pescado en los almuerzos, sea al revés, y que además la merluza en lugar de ser Pescanova congelada, sea pescadilla fresca del Cantábrico desembarcada esa misma mañana en las lonjas del puerto de La Coruña. Pero separar a unos alumnos de otros por el hecho de ser obesos, o gordos, es una barbaridad. ¿Qué va a ser lo siguiente, decirnos lo que tenemos que leer, lo que podemos ver en la tele, a qué tienen que jugar nuestros hijos, a donde podemos ir de vacaciones, lo que podemos hablar y lo que no, la ropa que nos ponemos, el calzado que llevamos, el color del pelo, el tono de la piel...? ¿Harán una ley contra los bajitos, contra los cojos, contra los ciegos, contra los que no hablan catalán, contra los que van a misa, contra los que llevan calcetines blancos...?

Si este fuera un Estado normal con un Gobierno democrático y normal, la lógica dice que en lugar de una ley o una norma contra la obesidad, se habría hecho una campaña con medidas concretas a favor de una dieta equilibrada, educando no solo a los niños, sino también a los padres, en los beneficios de comer sano... Pero de eso nada. Este es un Gobierno al que le gusta prohibir y sancionar, al que le encanta decirnos lo que podemos hacer y lo que no, con quien nos podemos casar, lo que podemos comer, a quien tenemos que votar... y como una cosa lleva a la otra, cada vez que saque una ley en contra de las personas y sus hábitos, como es la ley del tabaco, como es este proyecto contra la obesidad infantil, como es el proyecto de sancionar con cárcel las faltas de tráfico, no le parecerá suficiente control sobre el comportamiento, y querrá más, y más, y más... Zetapé se está convirtiendo en un poderoso enemigo de la libertad individual. Ahora les ha tocado a los gordos... Ya veremos quienes son los siguientes.

Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | SOCIEDAD | Comentarios (2) | Referencias (0)

Comentarios

Con lo que le está costando al P$o€ aborregar a las masas y el esfuerzo invertido en adoctrinamiento no pueden arriesgarse a tener un ROI bajo debido a bajas de votantes por accidentes de tráfico, infartos, exceso de grasa en las coronarias, cáncer de pulmón, etc.

Así es la Reichpúblia feliz de Rodríguez.

Gritad conmigo, Heil Zapa!

El Cerrajero | 28-07-2006 13:39:08

Os animo a que participeis en mi foro, que tratará principalmente sobre religión, España y politica. Un saludo


http://hispanicus.creatuforo.com/

hispánicus | 30-08-2006 08:16:12

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