Jueves, 08 de junio de 2006
Reconozcamos que es un filón. Para bien o para mal, porque hay a quién le encanta y otros, sin embargo, creemos que se pasa de histriónico, pero es un filón. No tiene desperdicio. Cada vez que abre la boca se puede esperar desde la más insufrible ocurrencia a la estupidez más gloriosa. Igual rinde un “tributo de homenaje” a las víctimas, que afirma, sin sonrojarse, que “la cintura es la esencia de la democracia”. Ya saben de quien hablo, si de él... No, de Mr. Bean no. De Rodriguez, de Rodríguez Zapatero. Ya, lo siento, que le vamos a hacer, pero este servidor escribe, como me decía ayer un buen amigo que me proponía un cambio de registro, a demanda del consumidor, y si el consumidor quiere que escriba de Rodríguez, pues allá que voy, como en el anuncio de Aquarius, que no me digan luego meloprometiste. Yo había pensado dedicar estas líneas a asuntos mas lúdicos, pero va a ser que no. Rodríguez es un filón, y si no fuera porque estamos donde estamos y vamos a donde vamos –o sea, derechitos al abismo-, podría provocar tales dosis de hilaridad que nos hiciera recalar en aquella sentencia de Herman Hesse: “El verdadero humor empieza cuando ya no se toma en serio a la propia persona”.
Así que no se tomen esto como si de pronto Rodríguez me haya iluminado con el haz de luz de su visión beatífica. No, simplemente es una reivindicación de la ironía, como método de relajación después de una tensa semana en la que empezamos diciendo que “las mujeres avanzan con decisión” –no se sabe muy bien hacia donde, porque no lo aclaró el inquilino de La Moncloa- y hemos acabado sabiendo que la toma de contacto entre Patxi López y Otegi no va a ser un encuentro político, sino que se van a ir de chiquitos por El Arenal y hacer una risas entre tapa y tapa, y que solo al final, después de unas cuantas cañas, López le dirá a Otegi aquello de: “¡Oye! Que a ver si respetáis la legalidad, y tal!”. Y entonces Otegi le responderá algo así como: “¡Joder, Patxi! Si ya respetamos. ¿No ves que Pernando ya no le insulta a Marlaska?”. Y Patxi, con una sonrisa tan beatífica como la de su jefe, concluirá con un: “Pues coño, razón tienes. Voy a llamar a Pepe –José Luis- y decirle que si tendría que dar un paso más para la paz, que vosotros ya sois legales y que tu eres un tío cojonudo, mejor que el Rajoy ese”. ¿Les hace gracia? Pues a mi no, porque la siguiente viñeta de esta historia es que el terrorista Otegi es recibido a los pies de la escalinata del Palacio de La Moncloa por Rodríguez, que estrecha su mano como si se tratara de un apostol de la paz.
Claro que yo no se si Otegi sabe algo de lirismo o escuchará extasiado, como en una especie de catarsis sobrenatural, la chorrada esa de que “la gran poesía enseña que la generosidad justa es el rasgo más sólido de democracia madura, el cimiento más firme de la paz”, que a mi, sinceramente, me suena a algo que me decían hace tiempo y que nunca comprendí, pero que seguro que Rodríguez le encuentra todo el significado: “La camelantrucia se entronquiza en los rigoventricios de los estractos culturásticos, tiene tanto de verborritmica como de catalinoptica y se decantaciona en las plenitorrias de los aconteceres”. En fin, que no se quien es el cursi que le escribe los discursos. Bueno, cursi unas veces, otras el negro –porque él no se los escribe, se lo digo yo- debería darle un repaso a la gramática, y las más alguien tendría que ajustar la sintonía de la bola de cristal que le regaló Rappel, porque se ve que anda codificada, como el Plus.
Y menos mal que gracias a eso del interés general hemos conseguido que el Mundial se pueda ver en la Cuatro y en la Sexta, y porque a los amigos de Rodríguez no les ha dado tiempo de montar la Séptima y la Octava..., que si no también. No ha estado mal el montaje. A ver si se lo se explicar: El Gobierno autoriza La Sexta a través de una vulneración de la legislación vigente por la vía del decreto-ley, pero como no hay un maldito domicilio en el que se pueda ver porque hacen falta unos arreglitos en las antenas que, como mínimo, te obligan a acoquinar alrededor de unas 50.000 de las de antes, Montilla hace la vista gorda y deja que los amigos de Rodríguez se queden con un Mundial que iban a ver ellos en un chiringuito de la playa. Pero claro, nadie quiere quedarse sin ver a la selección aunque no llegue ni a cuartos, así que cuando ya casi todo el país se ha dejado los ahorros para el verano colocando amplificadores en las antenas, entonces La Sexta firma un convenio con la Cuatro, que ya tenían pactado desde el primer día, por el que se reparten la retransmisión de los partidos. No se si el argumento sirve para la tercera entrega de Piratas del Caribe, pero deberían tenerlo en cuenta en los estudios de la Disney.
Rodríguez tiene la virtud de no dejar a nadie indiferente. Igual se declara rojo y paladín del feminismo, sin complejos, que afirma que la mayoría de sus compañeros de las Casas del Pueblo en León –eso debía de ser cuando llevaba pantalones cortos, pero en fin, si el lo dice- “estaban más a la izquierda que yo”, pero que ahora, sin embargo, esos amigos “ya no están más a la izquierda”. Claro, es imposible. Más a la izquierda están Castro y Hugo Chávez, pero nadie con dos dedos de frente y un mínimo de sentido común. Pero a él le da igual. En su visión idílica de los logros de la izquierda afirma, sin ninguna clase de rubor, que “tenemos el mejor momento en la historia de nuestro país desde el punto de vista de la educación colectiva de nuestra ciudadanía y creo que tenemos un sistema educativo que ha dado y ha rendido a este país frutos evidentes”. Si claro, los de que nos encontremos a la cola de Europa en todos los estudios educativos elaborados por la UE, pero por otra parte es lo que buscan, un país de idiotas antropológicos a los que poder controlar desde las esferas del poder.
Idiotas de si bwana ante afirmaciones como “a veces, como Presidente del Gobierno tengo una sensación extraña, la sensación de que es la primera vez que tenemos un alto el fuego permanente de ETA en la historia de la democracia”. Extraña es, desde luego, porque no es la primera tregua de ETA, pero claro si la historia de la democracia empieza cuando llegó al poder él, pues entonces sí, y de eso parece que se tata, ¿no? Y digo yo, ¿tiene muchas sensaciones extrañas como esa? ¿No será que sufre momentos de éxtasis divinos, como Santa Teresa? Porque si a cada sensación extraña sigue una ocurrencia producto de alguna visión idílica, estamos aviados. Menos mal que de tanta verborrea, a veces se le escapan cosas como “nunca ha habido un Estatuto, ni para Cataluña ni ninguna otra Comunidad o pueblo, que establezca una relación bilateral efectiva entre el Estado y la Generalitat”, lo cual es como reconocer todo lo que ha venido negando sobre el Estatuto Catalán en una sola frase. Menuda perla. El Estatuto debió de ser producto de alguna sensación extraña de esas, compartida con Artur Mas. Rodríguez, en vez de compartir billar y cervezas en La Bodeguilla, comparte sensaciones extrañas en la piscina climatizada de Sonsoles, debe ser.
En fin, ¿qué haríamos sin él, que dedica en la SER la canción Con una sola sonrisa de Melendi, y porque no encontró ninguna que se titulara Ánsia infinita de paz? En el fondo, debo decírselo, le tengo un poco de querencia, me resulta un tanto entrañable cuando se pone serio y dice, muy contundente él: “Todos, pues, deben saber que en España sólo se puede residir legalmente”. ¿Y va a ir él a decírselo personalmente a los albano-cosovares esos que asaltan chalets y que no tienen nada, pero nada que ver con la inmigración? ¿Y que me dicen de cuando afirma, tajante, en el Senado que todavía quedan plazas libres en los centro de acogida de Canarias, como si fueran hoteles de tres estrellas un mes antes de las vacaciones de verano? Pero lo hace con esa inocencia, con ese sentimiento de bondad que le invade, que claro, luego cuando afirma que “una sociedad no es de verdad de oportunidades si no posibilita la igualdad de oportunidades” uno piensa: “¡Cuanta razón tiene, que profundidad de pensamiento, cuan inteligente aseveración”. ¡Hay, Rodriguez, mon amour! (No me interpreten mal, que no van por ahí los tiros...)
Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | General | Comentarios (1) | Referencias (0)
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