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Miércoles, 09 de noviembre de 2005

El infarto de Ibarra agudiza las tensiones internas en el PSOE a cuenta del `Estatut´

La cena de la noche del domingo, 6 de noviembre, en la madrileña calle de Gobelas donde el PSOE cuenta con una sede alternativa, fue tensa. E intensa. Era la primera vez, desde la admisión a trámite del Estatut por parte del Congreso, que los presidentes autonómicos socialistas se sentaban alrededor de la misma mesa, y con ellos el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, el portavoz socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, y la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega. Maragall era, lógicamente, objeto de atención. Pero también Rodríguez Ibarra. Todos recordaban que hace unas pocas semanas ambos, junto al ministro de Defensa, José Bono, protagonizaron un desencuentro clamoroso en el transcurso de un ágape en la embajada de Portugal y delante de Su Majestad el Rey, con motivo de la Cumbre Iberoamericana.

Una cena tensa, pero sin que se dijeran palabras más altas que otras. Y es que tanto Blanco como Rubalcaba y De la Vega fueron tajantes al señalar que allí se iban a unificar criterios respecto al Debate sobre el Estado de las Autonomías que comenzó ayer, y no a otra cosa. Mensaje recibido, por lo que asuntos como el Estatuto Catalán o la financiación autonómica que propone el Tripartito quedaron, en principio, para mejor ocasión.

Con todo y con eso, el asunto siguió vivito y coleando en las diferentes intervenciones, hasta el punto de que dirigentes como el propio Rodríguez Ibarra, Barreda o Areces no ocultaron su malestar a la Dirección del PSOE y al Gobierno allí presentes. La cena terminó no muy tarde, sobre las once y media de la noche, y a Ibarra se le pudo ver compartiendo algún ‘corrillo’ antes de que, a eso de las doce de la noche, se retirara a la habitación en el Hotel Meliá Princesa.

Fue a primera hora de la mañana cuando el presidente extremeño avisó a sus asesores de que se encontraba indispuesto y, a partir de ahí, todo vino de corrido, hasta que el doctor Carlos Macaya, del Hospital Clínico San Carlos, informaba de que Rodríguez Ibarra había sufrido un infarto agudo de miocardio que le retendría unos días en Madrid hasta darle de alta y por el que no habían tenido más remedio que realizarle una angioplastia e implantarle un stent.

Se acabó el beber y fumar para Rodríguez Ibarra. Pero, sobre todo, se acabaron los disgustos para un hombre que siempre ha mostrado un temperamento fuerte y al que todo le afecta, y que vive intensamente la política desde que hace un cuarto de siglo accediera a la Presidencia de su comunidad autónoma. Todo un problema, teniendo en cuenta que los infartos no suelen venir solos, como bien saben otros políticos que se han visto obligados al retiro, caso de Julio Anguita.

En busca de un sucesor

Rodríguez Ibarra, que no pudo participar ayer en el Debate sobre el Estado de las Autonomías, no tiene ‘sucesor’ en Extremadura. El problema de políticos con una personalidad tan fuerte como la suya es que hacen sombra a todo el que intenta aproximarse. Ignacio Sánchez Amor, vicepresidente de la Junta y uno de sus hombres más próximos, es un ‘gran desconocido’ para la política nacional y, casi, para la regional. Ibarra lo ocupa todo.

El único político con nombre dentro de Extremadura, pero fuera del PSOE, es el líder del PP, Carlos Floriano, aunque en las últimas autonómicas perdió dos escaños respecto las anteriores, dos escaños que ganó Ibarra. A pesar de todo, las últimas encuestas, dicen en el PP, le empiezan a premiar por su trabajo “incansable” realizado por toda la región, muy al estilo del propio Ibarra, recorriendo casa por casa y prometiendo el oro y el moro. Puro populismo.

De ahí que el infarto de Rodríguez Ibarra haya puesto en alerta a las huestes de Floriano. No porque Ibarra vaya a pasar a formar parte de los políticos jubilados, que no parece que vaya a ser así, pero sí porque un ataque al corazón debilita considerablemente las fuerzas de quien lo sufre, y puede que empiece a vislumbrarse el principio de un cambio político en la región.

Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | POLITICA | Comentarios (0) | Referencias (0)

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