Jueves, 22 de septiembre de 2005
Rajoy asume la decisión de recurrir la Ley del matrimonio gay “me cueste lo que me cueste, porque la legalidad está por encima del oportunismo político”, y lo hace en contra del sentir mayoritario de su partido que, sin embargo, cierra filas frente al envite de la presidenta madrileña “porque los trapos sucios hay que lavarlos en casa”
La reforma del Código Civil por la que se permite el matrimonio entre personas del mismo sexo le pasó ayer factura política al Partido Popular en forma de un durísimo enfrentamiento entre la presidenta regional de Madrid, Esperanza Aguirre, y el líder del PP, Mariano Rajoy, a cuenta del anunciado recurso de inconstitucionalidad que ayer, definitivamente, el PP dio por hecho que presentará en los próximos días. Aguirre destapó la caja de los truenos y recogió tempestades en forma de duras críticas y sonoras expresiones de descontento.
Un destacado miembro de la Dirección dejaba muy claro el mensaje para la presidenta madrileña: “Si quiere disputarle el puesto a Rajoy, que mida sus fuerzas con él en el próximo Congreso del partido que se celebrará dentro de año y medio”, aunque el análisis general es que Aguirre ha tenido en cuenta sus propios cálculos electorales en Madrid sin importarle el daño que pudiera hacer al liderazgo de Rajoy, ya que “ella juega a ganar en Madrid y que Rajoy pierda las generales para sustituirle. Se olvida, a conciencia, de que los trapos sucios se lavan en casa”.
De ahí que, según fuentes muy próximas al líder del PP, su primera reacción ayer al conocer las declaraciones de Aguirre, contraria a la presentación del recurso de inconstitucionalidad, fuera de “un cabreo mayúsculo tras la sorpresa, y aunque Rajoy sabe que no puede expulsarla del partido, el envite le pasará de una u otra manera factura a Esperanza Aguirre”, quien ayer cosechó críticas por parte de todos sus compañeros de partido y una respuesta rotunda del líder del PP. Y es que todo el partido entiende que Aguirre ha roto el ‘pacto de no agresión’ hasta las generales.
En efecto, Rajoy convocaba en el Congreso a media tarde a los periodistas para hacer una declaración sobre el asunto que ha traído de cabeza al PP estos días, en la que asumía como propia la decisión de presentar el recurso, “me cueste lo que me cueste, porque mi obligación es poner la legalidad por encima del oportunismo político”. Por si no había quedado claro, Rajoy insistía en que “estoy de acuerdo con Aguirre en que la ley es inconstitucional, en que esa unión no es matrimonio, pero antepongo la legalidad al oportunismo político”, justo la razón esgrimida por la presidenta madrileña.
Aguirre la ‘progre’
Tan evidente era la ruptura entre los dos pesos pesados del PP que ayer, a pesar de que el recurso de inconstitucionalidad no cuenta con las simpatías de casi ningún dirigente ‘popular’ y, de hecho, la mayoría coinciden con el análisis de la presidenta madrileña, el ‘cierre de filas’ con Rajoy fue unánime mientras que Aguirre se convertía en blanco de todas las críticas, incluso de algunos diputados que en su día se enfrentaron a la Dirección del Grupo por este asunto: “Hay que tener cara dura para venir a hacerse la ‘progre’ cuando todos sabemos como piensa”, afirmaba uno de ellos.
El caso es que casi nadie entendía ayer, entre los diputados y miembros del Comité Ejecutivo, porqué el PP, y Rajoy a la cabeza como impulsor de la decisión, se empeñaba en resucitar el debate sobre los matrimonios gays presentando un recurso que “de haberse presentado en el mismo mes de junio, habría tenido toda la lógica del mundo, pero ahora es como darle armas a tu enemigo para que te dispare”, señalaba un dirigente ‘popular’. De ahí que Rajoy hiciera hincapié en que el PP rechaza radicalmente cualquier discriminación y que sólo se opone a la denominación de matrimonio
Y lo evidente es que la decisión la tomó Rajoy, aunque el mismo se encargó de disipar las dudas sobre el momento en que lo hizo asegurando que se trata de una decisión inherente a la postura que ha mantenido el PP que siempre ha dicho que la reforma era inconstitucional. “Pero hay otras maneras de ser coherentes sin hacer tanto ruido”, se lamentaban algunos diputados que, entre otras cosas, señalaban que ya existen recursos presentados ante el Constitucional por jueces de Familia, lo que obligará al TC a pronunciarse sin necesidad de que el PP incida en el asunto.
¿Qué es lo que ha pasado entre el lunes, cuando Acebes hizo las declaraciones anunciando el recurso, y ayer cuando Rajoy asumía como propia la decisión? En un principio muchos quisieron ver en las palabras de Acebes un envite personal apostando por la presentación del recurso, y lo cierto es que no se había debatido en ninguno de los órganos de dirección, como reconocían encogiéndose de hombros miembros del Comité Ejecutivo y del Comité de Dirección a la pregunta de dónde se había discutido. Pero todo parece producto de una cierta confusión.
Acebes como víctima
Ayer se hacía cada vez más palpable el hecho de que el único ‘desliz’ del secretario general fue adelantar una decisión que ya se había tomado por parte de Rajoy pero que no había sido comunicada a ningún órgano de Gobierno del PP, probablemente porque Acebes interpretó –con conocimiento de causa- que la presentación del recurso era consecuencia de la postura que había venido manteniendo el PP, y que de alguna manera ya se dijo hace unos meses en el Parlamento que se recurriría le ley.
De hecho, la imagen que ayer se iba abriendo paso tras las declaraciones de Esperanza Aguirre, era la de presentar a Ángel Acebes no como parte de un ‘complot’ contra Rajoy, sino como víctima del mismo: “Acebes es una barrera que frena el paso hacia Rajoy, y hay quien quiere que desaparezca para tener más accesible” al líder del PP. Y esa accesibilidad no se refiere a poder comunicarse con él, sino a que la posición de Rajoy sea más débil sin el parapeto del secretario general.
La duda que trató de despejar ayer Rajoy era, precisamente, esa, y con su comparecencia ante los medios intentó transmitir la imagen de disciplina y de control de las riendas del partido. Lo cierto es que casi nadie se ha atrevido a contradecir la orden y el propio Rajoy aseguraba que ningún miembro del partido le había hecho ver en privado sus dudas sobre la presentación del recurso. Acebes, en los pasillo, a la pregunta de si Rajoy controla el partido, no daba lugar a dudas: “Ten por seguro que con absoluta firmeza”. Pero la sensación, estos días, era bien distinta.
Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | POLITICA | Comentarios (0) | Referencias (0)
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