Miércoles, 20 de julio de 2005
Artículo publicado en El Confidencial
Tengo la convicción desde hace mucho tiempo, y así lo vengo sosteniendo, de que todo lo que está ocurriendo en este país llamado España sabe Dios por cuanto tiempo, está perfectamente planeado y calculado por ese artífice de la política de todo a cien combinada con la más absoluta vacuidad de principios que se llama Rodríguez, también conocido como Zetapé. Podemos tener la tentación de creer que estas cesiones incomprensibles en el modelo de Estado o la negociación con ETA son producto de la debilidad propia de la minoría con la que cuenta en el Parlamento y la necesidad de buscar apoyos que completen los votos necesarios para alcanzar la mayoría. Pero sería caer en un error imperdonable. El planteamiento ideológico de Rodríguez es muy limitado, limitadísimo diría yo, y corresponde a unas líneas generales muy burdas pero no por ello menos efectivas en cuanto a objetivos se refiere, que no son otros que la ocupación del poder y la permanencia en el mismo indefinidamente.
Ese planteamiento pasa por un republicanismo de sacristía que acepta la monarquía como mal menor mientras convenga a los intereses de partido, un exacerbado federalismo rayano con la idea de un estado confederal, una obsesión casi enfermiza por la Guerra Civil y sus consecuencias que le llevan a pretender una absurda victoria de última hora, y una fobia anticlerical que supura por los poros de la masonería que, junto al lobby gay, se han convertido en faros-guía de la acción de gobierno. De ahí que nada de lo dicho ni hecho por este Ejecutivo pueda sorprender en la medida que todo busca encuadrarse en esos principios y, al mismo tiempo, tensionar lo más posible la estructura social, porque en la mentalidad perversa de Rodríguez no se puede ganar una guerra que no existe y que, por lo tanto, hay que inventarla.
El problema es que visto así, resulta aterrador. Y aquí es donde entra en juego lo que un amigo mío llama la “política de teleserie”, es decir, aquella destinada al consumo del gran público adicto a granjas y grandes hermanos. Para dulcificar lo que, de otra manera, sería como una operación a corazón abierto sin anestesia, aparece un Rodríguez campeón del diálogo y del talante, de la sonrisa y la frase hueca. Se trata de llegar al gran público por la vía de la ordinariez, que crea adicción. Y el experto en seducir a las masas con este moderno pan y circo televisivo se llama José Miguel Contreras, fundador y alma mater de GECA, un gabinete de estudios de comunicación audiovisual que ha trabajado en numerosas ocasiones con el PSOE y que ahora forma parte del Grupo Arbol –cuyo pulmón es Globomedia-, que junto a Mediapro se han convertido en los nuevos gurús de la comunicación audiovisual en la España de Zetapé.
Contreras, socio y amigo de Miguel Barroso–secretario de Estado de Comunicación-, cuya hermana esta vinculada a GECA, es el verdadero artífice del zapaterismo, es decir, del hablar mucho sin decir nada, de las grandes frases con palabras vacías, aunque a veces las sandeces lleguen a extremos insospechados como esta última de Rodríguez de echar la culpa del terrorismo a la indigencia y hacerlo por escrito en casa –es un decir- de Tony Blair donde un puñado de terroristas suicidas provenientes de la clase media acomodada y burguesa de Leeds han acabado con la vida de varias decenas de personas. Pero todo en Zetapé es así, igual llama a la Alianza de Civilizaciones que proclama el amor universal, aunque curiosamente son mensajes que calan en un público propicio al engaño, el mismo público que asiste absorto al espectáculo profético de Rappel vestido con tanga de piel de leopardo.
Rodríguez ha encontrado en Contreras-Barroso su complemento perfecto, los magos del guión para su serie de sobremesa, tipo Pasión de Gavilanes o aquella pionera de Cristal gracias a la cual se inundaron las playas españolas de jennifers-dessires y carlos-alfredos. Ha humillado la política hasta el extremo de convertirla en un lugar común para la zafiedad, que es la manera de conseguir la permanencia en el poder por la vía de la vulgarización del mismo. Hagamos de la política carne de pasión amorosa, lugar para los engaños y las traiciones, escenario de tragicomedias irrelevantes pero que, sin embargo, mantienen boquiabierto al personal mientras se desmantela el Estado y se hace trizas la convivencia. Rodríguez, con esa mueca de diablillo cojuelo y las cejas arqueadas que hacen de su mirada un libro abierto de Maquiavelo, protagoniza esta obra chabacana escrita por Contreras-Barroso y que, por ahora, encandila al personal. Aunque ya veremos si el epílogo tiene tanta gracia.
Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | POLITICA | Comentarios (3) | Referencias (0)
He leido poco sobre Gobbels, pero lo poco, me ha bastado, estos progres lo estan haciendo un santo.
Por cierto veremos que ocurre con lo de Guadalajara.
Lucas Deyá | 21-07-2005 00:27:21
Pues ocurre que sale López-Garrido por la tele diciendo que es deleznable que la oposición utilice una catástrofe ecológica para atacar al gobierno de la nación.
Ejem, ejem... ¿y el Prestige?.
En efecto, Goebbels estaría orgulloso de estos chicos.
Saludos
pepeblai | 24-07-2005 04:17:58
las personas eruditas que quieren demostrarlo y apabullar con su palabrería culta, y muchas veces vacia de contenido, pierden el sentido de la verdad y de la honestidad. No por más redundancias y palabrerías se es más educado. Me choca bastante que un personaje, como pareceis ser, sepa de que va Pasión de Gavilanes, ya que si no os gusta, la televisión suele tener algunos botones, eso es la mía que soy de pueblo y una ignorante, y cuando algo no me gusta, pues no lo miro y punto. Y de política, ni PSOE ni PP, ni ningún político ha sido jamás honesto ni noble, su único afán es engrosar el bolsillo, y la mayoría de los que hablan de ellos, también, así, que por favor, que España y TODOS los españoles empiecen a ser honestos, que ya va haciendo falta. Y digan lo que digan, a todo el mundo le gustan las historias de amor.
gavilana | 16-08-2005 18:24:11
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