Martes, 14 de junio de 2005
Artículo publicado en El Nuevo Lunes
Los avisos que desde estas páginas hemos venido haciendo a la tentación de modificar nuestra política exterior hacia Marruecos han tenido su evidencia en los últimos acontecimientos. Si Rodríguez Zapatero pensaba que la mano tendida y la política de apaciguamiento hacia el reino alauí iba a tener mejores resultados que la firmeza de gobiernos anteriores, se equivocó, y prueba de ello es que, al final, nuestro vecino del sur sigue practicando con nosotros el noble arte –es un decir- del desprecio diplomático como respuesta a nuestros gestos amistosos. Zapatero ha cambiado radicalmente la política hacia Marruecos sobre todo en lo que respecta al asunto saharaui, que por otra parte nunca ha sido resuelto por ninguno de los gobiernos anteriores. Pero Zapatero se ha alineado abiertamente con la posición marroquí, lo que supone una modificación radical de la postura española, siempre favorable a la aspiración saharaui de independencia de Marruecos. Pero el gobierno marroquí ha incumplido sus obligaciones internacionales y no va a convocar un referéndum para resolver el problema saharaui. Ese mismo gobierno ha impedido a un conjunto de españoles descender del avión y reunirse con determinadas personas para evaluar la situación. La diplomacia española, al mando de Moratinos –no comentaré la sandez de decir que la derecha quiere volver a ver a la Legión en el Sahara, porque se descalifica el mismo- ha optado por respaldar a Marruecos en su intención de no celebrar el referéndum y anexionarse el Sahara. “En cuanto a la violación del derecho de nuestros conciudadanos, han agachado la cabeza, sonreído a Marruecos y se disponen a ser humillados cuantas veces Su Majestad alauita lo considere oportuno. No hay aquí simpatía hacia una causa revolucionaria, sino simple y llanamente debilidad. Pensaban que cediendo el Sahara todo cambiaría, cuando lo lógico es lo que está ocurriendo, a mayor debilidad mayor demanda. Cediendo se pierde autoridad y se anima a la otra parte a sucesivos abusos” (GEES).
Recientemente nuestro Gobierno le ha, prácticamente, regalado un importante contingente de tanques al Gobierno de Maruecos. Los sucesivos gobiernos socialistas en España han venido practicando una política hacia Marruecos mezcla de contención y apaciguamiento, pero siempre a costa de intereses inmediatos o mediatos de España. “Venta de armas, apoyo al rey alauita en la crisis saharaui, silencio sobre la democratización del país y, por supuesto, ambigüedad en lo concerniente al futuro de Ceuta y Melilla”, dicen fuentes diplomáticas. El hecho de que la cesión de los tanques vaya acompañada de una cláusula de seguridad que impide su despliegue en el norte no deja de traducir una profunda contradicción interna que afecta a los departamentos de exteriores y defensa. “Si Marruecos merece esa cláusula, la razón no es otra que la de constituir de hecho un problema de seguridad, no solo policial, sino militar. Hecho que hace aun más incomprensible la cesión casi gratuita de esos vehículos blindados y la política aparentemente amistosa que ha puesto en marcha el gobierno de Rodríguez Zapatero. La consolidación de una política que tan malos resultados ha dado y, con seguridad, dará en el futuro no es una buena noticia”, concluyen esas fuentes. Esta política, aparentemente, significa que España ha abandonado la defensa del derecho internacional en el conflicto saharaui. Dejando por tanto la iniciativa a Marruecos, que, de hecho, ocupa y usa sin limitación aguas de jurisdicción equivoca; para Melilla y Ceuta esta política augura evidentes desengaños, tanto en lo relativo a su futuro autonómico como en lo concerniente a la tranquilidad política, tan necesaria para atraer inversiones y alejar fantasmas abandonistas.
De lo que no parece darse cuenta Zapatero es de que Marruecos constituye hoy un factor de desestabilización en la zona del Magreb y, al contrario de lo que podría parecer, no solo no se avanza en reformas democratizadoras sino que se están dando peligros pasos en sentido contrario. Marruecos constituye hoy con su dictadura, su irredentismo y su nacionalismo religioso un actor inestable y problemático que tarde o temprano habrá que contener. El Gobierno de España se equivoca y demuestra en su persistente error una extraordinaria impermeabilidad a las ideas más innovadoras y que más transformaciones pueden ocasionar en el norte de África: democracia, libertad individual y reforma económica. Pone en riesgo la seguridad de España y otorga una legitimidad inmerecida a un régimen conocido por sus elevadas deficiencias de todo género. Zapatero trata de establecer puentes con el Rey de Marruecos y la moneda de cambio es el Sahara. España ha dejado de apoyar el Plan Baker, por lo que la posibilidad de un referéndum de autodeterminación se hace aún más remota. Marruecos no va a conceder la independencia al Sahara, ninguna fuerza expedicionaria se va a desplazar allí para liberar a estas gentes y la presión en Naciones Unidas disminuye. Marruecos está más próximo a lograr una victoria definitiva, a costa de los saharauis y de la dignidad española. La nación encargada de administrar el proceso de autodeterminación se encoge y cede ante el invasor. Claudicar ante un enemigo como Marruecos no es más que invitarle a seguir adelante. Mohamed VI está convencido de que España va a ceder en todo. Simplemente aguanta y espera, y esa es una mala noticia para nuestros intereses.
Federico Quevedo
Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | POLÍTICA EXTERIOR | Comentarios (1) | Referencias (0)
bueno he liedo tu articulo pero en el siento que hay mucho racismo porque en este articulo has hablado de la democracia pues en estos ultimos anos dame una demuestra de las deferncias entra la democracia marroqui y la espanola el interese de espana es con marruecos no con unos mercenarios
bueno señor antes de escriber hay que estudiar por la culpa de aznar han quedado 20.000 familias en andalucia sin trabajo por la culpa de pisca .....
mohammed | 03-08-2005 07:08:08
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