Martes, 24 de mayo de 2005
Era jueves por la noche y volvía a casa después de una larga jornada. Escuchaba la radio y, en esto, el corresponsal de Onca Cero en Sevilla da cuenta de la visita del presidente Rodríguez al encuentro de rectores organizado en la capital hispalense por Universia, un engendro educativo a modo de ong con fines benéfico-fiscales patrocinado por el señor Botín, el del SCH. Me imaginaba a los rectores, muy seriecitos todos ellos, sentados en sus sillares en el estrado, y a don Emilione, al otro lado del atril tras el que levanta su gallarda figura Zetapé, con fondo rojo, eso sí. El corresponsal da paso a las palabras de Rodríguez quién, supongo que mirando a los ojos al patrón de Boadilla, le dice tal que así: “Déjame que te diga una cosa, Emilio”, y entonces uno pone todos sus sentidos creyendo que va a ser la leche, con perdón. “Lo mejor (hace una pausa, perfectamente estudiada en la forma y en el tiempo), está por venir”. A uno, después de eso, se le queda cara de “¿eehh?”. A don Emilio no, supongo. Don Emilio se levantaría de la silla –digo yo, que a todo esto lo estaba escuchando por la radio- impulsado por las ganas de fundirse en un abrazo con Rodríguez, sobre todo después de que éste añadiera, a renglón seguido, que “este proyecto –en referencia a Universia- lleva el sello Botín”, lo cual es una obviedad porque no lleva más sellos que ese, pero dicho en boca de Rodríguez a lo mejor es que se lo aprendió diez minutos antes.
Uno de estos días atrás una lectora decía que si Zetapé se dedicará al mundo de los anuncios, las empresas de publicidad se lo rifarían. Y no le faltaba nada de razón. Como producto de márketing Zetapé es, desde que hace algo más de un año lanzaran al mercado el logo ZP adornado de sonrisa y ojitos de no haber roto nunca un plato, todo un descubrimiento. En el fondo no hay nada, o casi nada, pero en la forma da el pego. Dios los cría y ellos se juntan, dice el refrán, y don Emilione, como no podía ser de otra manera, ha acabado sucumbiendo a los encantos zapateriles cual Eva seducida por la serpiente y la manzana, sobre todo la manzana, que en esto del dejarse cautivar también debe haber algo de rentabilidad añadida que llevarse a la panza, digo. Pero el caso es que si Zetapé ha logrado engatusar a los botines con frases vacías y palabras huecas –¿o será con algo más y no nos lo dicen?-, ¡que no hará con nosotros, pobres mortales ávidos de alimento del espíritu! Pues sí, fíjense. Yo eso de “lo mejor (pausa perfectamente estudiada en la forma y en el tiempo), está por venir”, se lo he escuchado ya hasta la saciedad.
¿Qué va a darles una charlita simpática y agradable a los alumnos de un instituto? Acaba diciendo “lo mejor (pausa... etcétera), está por venir”. ¿Qué arenga a las tropas con destino a Afganistán acompañado de un José Bonoparte pletórico de satisfacción? “Lo mejor (...), está por venir” –claro que, en este caso, las miradas asesinas de los soldados destinados a Afganistán debieron reprimirle la entonación final-. ¿Qué habla ante un nutrido grupo de amas de casa resentidas por el trato fiscal a las tareas del hogar? “Lo mejor (...), está por venir”. ¿Qué es con una asociación descontenta de pensionistas?, ¿o con una agrupación de gays y lesbianas?, ¿o con los fundadores de Agnósticos Unidos?, ¿o con la patronal de promotores de infraviviendas?, ¿o con la familia Bardem?, ¿o con una mohina hermandad republicana?, ¿o con Carod Rovira (¡en secreto, oiga!)?, ¿o con lo regantes levantinos?, ¿o con ETA? A todos les dirá eso de “lo mejor (pausa, y tal y tal), está por venir”. Yo me lo imagino de hombre blanco de Colón en la Plaza Mayor metiendo la ropa de una encantadora ama de casa en el cubo con detergente, y ante la mirada atónida de la maria de turno decirle: “Lo mejor, señora, está por venir”. Podríamos hacer sellos con la cara de Zetapé y el lema “lo mejor, está por venir”, o esculpirlo sobre la puerta del Congreso de los Diputados, y cambiar el plus ultra que adorma las columnas de Hércules de nuestro escudo patrio por ‘lo mejor, está por venir’ en letras doradas y fondo rosita para hacer juego con la banda morada de la nueva bandera que viene.
No, si como lema que suple el que de verdad resume su talante y su talento –“no tengo nada que ofrecer”-, no está mal. Podría ser incluso estribillo para tema lúdico-hortera de Festival de Eurovisión, al estilo de antes muerta que sencilla o, la más reciente eres un enfermo del cibersexo que, para desolación de muchos, se quedó fuera del concurso por muy poco y porque a las que van les queda mejor el bikini aunque la canción sea mala de solemnidad. Si yo, en el fondo, creo que Rodríguez está desaprovechado. Seguro que ganaría más dinero como compositor de estribillos para temas de verano. Giorgi Dan, o como sea, ya le debe tener preparado un contrato para cuando deje La Moncloa, se lo digo yo. Imagínense un tema titulado No tengo nada que ofrecer que a ritmo rumbero de hip-hop incluyera un estribillo tal que así: “Del amor a los humildes/ a la paz universal/ hazle caso al general/ y retira, sin melindres/ los soldados del Irak/Lo mejo, mi niño, lo mejo, está por veni”, repetido varias veces con acompañamiento de palmas y fondo tecno-house. Ya me imagino a miles de quinceañeras sobreabundadas gritando “¡ZE-TA-PE, ZE-TA-PE!” al nuevo ídolo de masas con aire a Luis Miguel, pero el de la época aquella en que cantaba Será que no me amas. Yo, de todas formas, me quedo con Zetapé vestido de hombre blanco de Colón, es más castizo.
Federico Quevedo
Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | General | Comentarios (1) | Referencias (1)
Me parece que el bipolarismo se lleva demasiado lejos. De las dos partes.
Estoy desencantandome de los liberales que no lo son y empiezo a entender que el psoe es más liberal de lo que lo es el Partido Polular.
Lástima no tener alternativa, pero ante los dos me quedo con el del talante, hará lo mismo y robará más o menos parecido, pero al menos no me voy a dormir crispado. Si me joden, que sea con vaselina.
Anónimo | 01-08-2005 12:02:30
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HispaLibertas: Sapere Aude - El hombre blanco de Colón | 2005-05-30 15:35:02
[...] artículo de Federico Quevedo en su "La Trinchera". No dejen de leerlo.
Autor: Luis I. Gomez el 30 May 2005 a las 15:33
[0] bla bla bla... (0 views) | permalink
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