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Viernes, 20 de mayo de 2005

Los ‘diez jinetes del Apocalipsis’ de Bush

Soeren Kern, el experto en relaciones transatlánticas y Estados Unidos del Real Instituto Elcano, divide las ideologías –por llamarlo de alguna manera- influyentes en la Administración Bush en realistas, neoconservadores y unipolaristas. Los realistas, dice Kern, “sostienen que los objetivos de la política exterior deberían limitarse a hacer frente a amenazas directas para la seguridad nacional y a mantener los intereses económicos de Estados Unidos”. Defienden que la política exterior americana debe orientarse al fomento de la estabilidad internacional, que debe pivotar “sobre la base de alianzas previsibles”. A los realistas no les asusta el uso de la fuerza, pero entienden que sólo está justificada como autodefensa ante el comportamiento agresivo de otro Estado hacia este equilibrio de poder. Esta escuela de pensamiento político era la mayoritaria con anterioridad a los atentados del 11 de septiembre. Los neoconservadores creen en una definición más amplia del interés nacional y son más proclives al uso de la fuerza para causas tales como extender la democracia y los derechos humanos a todo el mundo. Lo cierto, puestos a comparar, es que la preeminencia de los realistas llevó durante años a los Estados Unidos a mantener una actitud en algunos casos ‘colaboracionista’ con regímenes totalitarios y dictatoriales, mientras que la nueva política neoconservadora ha contribuido al derrocamiento de estos regímenes. El problema de los neocons es que aunque comparten la línea de Woodrow Wilson por lo que respecta a su preocupación por exportar la democracia, no hacen lo mismo con su fe en las instituciones internacionales y consideran que actuar de forma unilateral resulta mucho más eficaz.

Desde el 11-S, los neoconservadores han venido siendo el motor intelectual de la formulación de la política exterior. Existe un tercer grupo de pensamiento político en la administración norteamericana, los llamados unipolaristas que propugnan el liderazgo mundial de Estados Unidos y son partidarios de evitar el surgimiento de un contrapeso al dominio estadounidense. Son los partidarios de la Pax Americana, los llamados ‘duros’ dentro de la Administración Bush. Los unipolaristas afirman que el poder militar otorga credibilidad al resto de las fuentes de poder, pero se diferencian de los neocon en su profundo escepticismo por lo que respecta a la construcción de naciones y la reconstrucción del mundo a imagen y semejanza de Estados Unidos. En su primer mandato, Bush quiso limar las diferencias entre los distintos modelos de pensamiento y mientras los realistas dirigieron la política exterior respecto a China, Pakistán, Rusia y Arabia Saudí, los neocon y los unipolaristas hicieron lo propio con Afganistán e Iraq. Pero las deferencias entre ellos complicaron sobremanera la política exterior norteamericana en Oriente Medio. En este segundo mandato, Bush parece dispuesto a erigirse en el eje sobre el que pivote la política exterior, y su pretensión es conseguir los objetivos de los realistas mediante la política promovida por los neoconservadores.

Son diez las personas que influyen en estos momentos en la política exterior norteamericana El primero de ellos el propio presidente Bush. En un artículo publicado en Foreign Affairs, el historiador de Yale John Lewis Gaddis describe la doctrina emergente de Bush como “un pensamiento de libre mercado aplicado a la geopolítica: al igual que la eliminación de limitaciones económicas permite perseguir los intereses personales de forma automática para promover un interés colectivo, la desintegración de un antiguo orden internacional impulsaría el surgimiento de otro nuevo, de forma más o menos espontánea, basado en un deseo universal de seguridad, prosperidad y libertad”. Lo que parece evidente es que este segundo mandato de Bush seguirá estando basado en la premisa de dirigir al resto del mundo, más que en reaccionar ante el mismo. Natan Sharansky, ya hemos hablado también de él en estas líneas, es un neoconservador nato. Bush dijo en cierta ocasión que “si quieren hacerse una idea de lo que pienso en materia de política exterior, lean el libro de Natan Sharansky” The Case for Democracy: The Power of Freedom to Overcome Tyranny and Terror. Richard Cheney es un unipolarista y uno de los vicepresidentes más activos e influyentes en la historia norteamericana. Cheney ha adoptado el enfoque de línea más dura con respecto a la amenaza planteada por el terrorismo. Donald Rumsfeld también es un unipolarista que comparte la visión estratégica de Cheney. Paul Wolfowitz, ahora presidente del Banco Mundial, es un neocon que sigue influyendo en Bush y que considera que la soberanía supone una obligación de no respaldar el terrorismo, y que si un Gobierno no cumple esta obligación pierde el derecho a algunas de las ventajas normales de dicha soberanía, incluyendo el derecho a la no injerencia en su territorio.

Condoleezza Rice, cuyo pensamiento político ha oscilado entre el realismo y un emergente neoconservadurismo, aunque reclama un contenido moral en la política exterior y cree que ahora ha llegado el momento de la diplomacia en vez del de las armas. Rice apuesta por la conciliación con Europa pero parece improbable que se produzca un acercamiento transatlántico durante el segundo mandato de Bush. Robert Zoellick, diplomático y leal a Bush y realista partidario del equilibrio de poder, es la mano derecha de Rice. Stephen Hadley, neoconservador y asesor de Seguridad Nacional, es un leal a Cheney y no cree en la ‘autonomía’ de los departamentos de seguridad. Comparte su cargo con el asesor adjunto. Eliot Abrams, otro neocon que coordina la estrategia de la Casa Blanca para el fomento de la democracia en Oriente Medio. El último de los diez es John Negroponte, Director de Inteligencia e incondicional a Bush. Su misión es coordinar 15 agencias de inteligencia altamente competitivas en la mayor reestructuración de los servicios de inteligencia nacionales desde que se redactaron las leyes referentes al espionaje norteamericano en 1947.

Federico Quevedo

Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | INTERNACIONAL | Comentarios (0) | Referencias (0)

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