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Miércoles, 18 de mayo de 2005

Zapatero juega, con las cartas marcadas por ETA, la partida amañada del futuro de España

Katherine Graham, la propietaria del Washington Post, decía que “la verdad y las noticias no son la misma cosa”. El martes, una emisora de radio se pasó el día recordando aquellas palabras de Aznar en las que definía a ETA y su entorno como Movimiento de Liberación Vasco, o algo así. Lo hacía como parte de una estrategia para legitimar la oportunidad de que el actual Gobierno socialista inicie un posible diálogo con la banda terrorista, algo que ayer obtuvo –tal y como reclamaba el viernes el diario Gara en su editorial- el respaldo del Parlamento con los votos de todos los partidos salvo el PP que defendió en solitario la vigencia del Pacto Antiterrorista y la dignidad de las víctimas del terrorismo, presentes en la Tribuna de invitados. Es cierto que Aznar dijo lo que dijo, pero también lo es que ETA llevaba siete meses de tregua declarada y abandono de las armas. Los intentos de identificar el momento actual con las dos veces, conocidas, de diálogo con ETA no son sostenibles, porque en ninguno de esos dos casos anteriores –Argel y Zurich- el Estado ofreció a ETA precio alguno por la paz, y basta acudir a los archivos históricos del diario proetarra Gara, donde se reflejan las actas de las reuniones, para comprobarlo. No es este el caso, ya que a día de hoy el Estado ya ha pagado un precio, antes incluso de que ETA anuncie si deja o no las armas: la vuelta de la banda terrorista a las instituciones, de la mano del PCTV y con el ‘visto bueno’ del Gobierno y de una parte del socialismo vasco que se ha entregado, inexplicablemente, a la estrategia terrorista.

Pero, permítanme que vaya más lejos: esta es la primera vez que un Gobierno democrático realiza una oferta de diálogo a una banda terrorista antes, incluso, de tener sobre la mesa indicios de que la banda quiere ese diálogo. Porque, si tiene esos indicios, eso es que ya ha habido contactos, y entonces el Gobierno y, en particular, el presidente Rodríguez, nos está mintiendo y lo que busca –y eso creo- es legitimar lo que ya es un hecho. ¿Con quién han hablado? ¿De qué han hablado? ¿Cuál es el mensaje? Si el interlocutor del Gobierno es Otegi, entonces bien haría el presidente Rodríguez en empezar a preocuparse, porque el líder de Batasuna no es quien manda en ETA, y lo que busca en este momento es aparecer ante la opinión pública como un Gerry Adams, aunque bien puede ser que coincida en su estrategia con la del propio Zetapé que pretende emular Tony Blair. Pero, la realidad, es que el Gobierno, invitando a la banda terrorista a la negociación, lo que ha hecho es enviar a ETA un mensaje de debilidad que vamos a ver que consecuencias tiene, porque el mayor error del presidente ha sido atribuir a ETA capacidad y razonamientos de política democrática, y todos sabemos que si de algo está falta la banda terrorista y su entorno es, precisamente, de talante, de tolerancia, de consenso, de libertad, de democracia... Podría seguir y la lista sería interminable.

En ese escenario, no es extraño que incluso en las propias filas socialistas haya quien no las tiene todas consigo, y eso por decirlo suavemente, porque a tenor de algunas cartas publicadas estos días –la ofensa de Patxi López a María San Gil merece más que una carta, merece un desagravio público por parte del líder del PSE- parece que lo que se mueve aguas abajo es una auténtica marejada, aunque lo que veamos en la superficie sea una marejadilla. Rodríguez les ha dicho a sus ‘huestes’, para tranquilizarlas, que él tiene información que no puede compartir, pero que se fíen de él, de su palabra, lo cual no deja de ser una ironía vieniendo de alguien cuya palabra es perfectamente subastable. ¿Qué pretende Rodríguez rompiendo todo puente de diálogo con el PP, certificando el fin del Pacto contra el Terrorismo que él mismo propuso, abriendo la puerta del cuestionamiento del modelo de Estado a los nacionalistas e invitando a ETA a un diálogo sin condiciones? Puede que haya quien crea que es mejor para el país convertirlo en un lupanar en el que todo vale y todo tiene un precio, pero la historia de la Humanidad ha demostrado con creces que cada vez que una sociedad pierde sus principios y sus valores esenciales, se viene a bajo, se produce un declive que acaba, practicamente, con su desaparición, aunque alguno de los gurús de pacotilla que alimentan las noches de insomnio del presidente Rodríguez digan lo contrario.

El presidente no tiene margen de maniobra. Desde el día siguiente en que ganó las elecciones generales el Pacto contra el Terrorismo le molestaba para sus planes. Ayer, en el Parlamento, el portavoz del PP, Eduardo Zaplana, leía un punto del acuerdo que llevó al Gobierno de la Generalitat al PSC-ERC-IC, los mismos que ahora gobiernan en alianza inquebrantable los destinos del país. Dice, textualmente, que “los partidos firmantes del presente acuerdo se comprometen a no establecer ningún acuerdo con el Partido Popular en el Gobierno de la Generalitat. Igualmente, estas fuerzas se comprometen a impedir la presencia del Partido Popular en el Gobierno del Estado y renuncia a establecer pactos de Gobierno y pactos parlamentario –con el PP- en las Cámaras estatales”. No requiere comentarios. Si a esto añadimos un programa electoral imposible de cumplir, una absoluta falta de ideas para gobernar, la estrechez presupuestaria para afrontar inversiones y la perspectiva de que la economía se tuerza en el momento en que se acaben las rentas del pasado cercano, a Rodríguez solo le quedaba la carta, marcada por la propia ETA, de procurar el fin de la violencia, convencido de que con sus solas fuerzas puede lograr el objetivo en el que otros, antes que él, fracasaron. Y solo un visionario, solo alguien convencido de que el suyo es el destino de la Historia, es capaz de llevarse por delante el consenso de veinte millones de votantes –PP y PSOE-, y sustituirlo por el consenso de trece millones de votantes –PSOE y el resto menos el PP- en aras de una supuesta rentabilidad electoral. Ya veremos.

Federico Quevedo

Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | TERRORISMO | Comentarios (2) | Referencias (0)

Comentarios

Lo unico que se puede decir de lo ocurrido ayer muy simplificado es que "Dios los cria y ellos se juntan", cuando pactas con terroristas, es que tu (Por ZP), eres un terrorista. Un Presidente que no condena lo ocurrido el Domingo, ya sobran las palabras.

Lucas Deyá | 18-05-2005 22:56:09

Lucas, Zapatero no es un terrorista, no conviene exagerar. Hace tiempo que me pregunto dónde está la clave de todo este pandemónium, porque, en efecto, España, desde que llegó el cruzado Zapatero al poder, parece la capital imaginaria del Infierno, un antro lleno de ruido, desorden y qué más decir. No soy un gran analista político pero creo que no hace falta ser un águila para percibir que al PSOE le hizo un daño terrible e inasumido comprobar que esa derecha que desprecia por franquista y neofascista (Otegi pixit et dixit)fue capaz de gobernar España con mano firme (con pinceles de claroscuros también, por supuesto) durante 8 larguísimos años de travesía del desierto para ellos (¿adivinan a quién le toca el papel de Moisés? ¿adivinan quienes son los cananenos, amorreos, moabitas y madianitas condenados al anatema?). Desde que Zapatero, salvado de las aguas y elegido por Dios, acarició por pimera vez el cetro hasta hoy, su idea fuerza, su objetivo obsesivo, el paraíso que le quita el sueño es evitar por los medios que sean, cueste lo que cueste, que el PP vuelva al poder. ¿Pruebas? Léanse el Pacte del Tinell sellado por los representantes del Tripartito, recientemente recordado por Zaplana en el Congreso de los Diputados. Véase el ninguneo continuo al que se somete al PP en cada votación, despreciando su representatividad ganada legítimamente en las urnas y fortalecida por acuerdos hasta ahora válidos como el Pacto Antiterrorista (propongo que lo reformulen: Pacto Antiderrotista). Análizese la actitud del grupo PRISA a la hora de tratar informativamente la supuesta soledad política del PP, soledad que es real, pero que no encubre que tal soledad no es, en absoluto, moral, pues ahí está el apoyo de Mikel Buesa en representación del Foro de Ermua. ¡Qué lejos quedan aquellos días de dolor y rabia enb torno al destino de Miguel Ángel Blanco! Cada paso de Zapatero va dirigido a evitar la vuelta del PP al gobierno de todos los españoles. ¿Se entiende ahora mejor lo del dictador ecuestre? ¿Y lo de la supuesta agresión a Bono? No son pocos los movimientos de estrategia del PSOE dirigidos a provocar una reacción en el PP que los retrate como neofascistas y antidemócratas, convenientemente aireadas ante la opinión pública (en la que no creo) por el Poder Fáctico Fácilmente Reconocible (hay maneras y maneras de hacer el panoli, pero en esto se lució Aznar: ¡favorecer a ese PFFR!). ¿Alguien entiende, de verdad, que Zapatero se haya metido en esta selva vietnamita de la negociación con ETA si no le anima un objetivo fuerte y definido? Creo haber explicado por qué: pulverizar al único partido que puede suponer una alternativa al PSOE en el poder. Y vale.

José Gallardo | 19-05-2005 22:52:09

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