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Viernes, 13 de mayo de 2005

Rajoy planta cara a un Rodríguez Zapatero entregado, con armas y bagajes, al nacionalismo radical

La democracia española, desde que se instauró tras la muerte del dictador, ha tenido cinco presidentes del Gobierno. Adolfo Suárez gobernó los primeros años de la Transición logrando lo más arduo y difícil: que reinaran el consenso y la concordia, y que una enorme generosidad hiciera que todos camináramos juntos en una misma dirección, mirándonos sin desconfianza, como hermanos que vuelven a sentarse a la misma mesa después de cuarenta años de dolor y separación. Leopoldo Calvo Sotelo, en un breve interregno tras la intentona golpista, abrió las puertas de España al reconocimiento internacional, el paso que faltaba para consolidar nuestra democracia a los ojos del mundo.

Felipe González hizo posible que la Transición diera toda la vuelta, volviendo la izquierda al poder sobre la base de esa concordia nacional y los consensos básicos que alumbraron la Constitución del 78. González modernizó el país y lo situó definitivamente en el camino de la estabilidad. José María Aznar culminó el proceso de la Transición consagrando la alternancia, y en ocho años introdujo cotas de bienestar desconocidas hasta el momento y dio a nuestro país un prestigio y reconocimiento internacional jamás vistos antes. Desde aquel 20 de noviembre de 1975 hasta el más reciente 14 de marzo de 2004, lo único que empañó unas páginas ejemplares fue el terrorismo.

Pues bien, el quinto de esos presidentes, José Luis Rodríguez Zapatero, ha hecho trizas todo lo que se consiguió durante los gobiernos anteriores. Nos ha hecho regresar a los años más oscuros del enfrentamiento y la división. Ha acabado con la concordia, amenaza nuestro bienestar y ha roto los consensos que nos unían. Nunca, en toda nuestra reciente historia democrática, se había dado una situación como la que el miércoles alumbró peligrosamente el Parlamento español durante el Debate sobre el Estado de la Nación: la ruptura total y absoluta de los puentes de diálogo entre el Gobierno y la oposición.

Ni siquiera en los años más duros que enfrentaron a Aznar con González a cuenta de los GAL y la corrupción se dio situación semejante, porque seguía existiendo por encima de todo el consenso básico en torno a la Constitución y el modelo de Estado. Eso ha muerto de la mano del presidente Rodríguez y es, sin lugar a dudas, el hecho más grave desde que un coronel de la Guardia Civil llamado Antonio Tejero llegara al Congreso de los Diputados un 23 de febrero de 1981 e hiciera a sus señorías echarse al suelo mientras la emprendía a tiros contra el techo del Hemiciclo. Rodríguez nos lleva, parece que irremediablemente, al abismo de un golpe de Estado contra la Constitución y sus consensos de la mano del nacionalismo radical, vasco y catalán, que se abrazó en un proyecto común en Perpignan. Pero es decir esto, alertar de que se está pretendiendo negociar con ETA al margen del Estado de Derecho, y empezar a recibir calificativos como extremista y fascista.

Los mismos a los que no les tiembla la voz al afirmar que el PP boicoteará cualquier intento de acabar con ETA se rasgan las vestiduras cuando se le dice a Rodríguez que “es usted quien se ha propuesto cambiar de dirección, traicionar a los muertos, y permitir que ETA recupere las posiciones que ocupaba antes de su arrinconamiento”. Ni siquiera se le ha acusado de hacerlo, sino de proponérselo, pero cada uno entiende la película según le conviene.

La realidad, la cruda realidad, es que Rodríguez está entregado, en cuerpo y alma, al nacionalismo radical que minutos después, desde la misma tribuna, con sus camisas negras que tanto recuerdan a las películas de El Padrino como al fascio de Mussolini, le daba la bienvenida “al club” de Perpignan, al club del diálogo con los asesinos, al club de la cesión al chantaje, al club del apaciguamiento, al club de la ruptura con los valores constitucionales, al club del envilecimiento de la vida política de la mano del diálogo de sordos y el talante de Maquiavelo. La hoja de ruta de la ruptura estaba escrita desde aquel encuentro en el sur de Francia entre el separatismo vasco y el separatismo catalán, y la expuso en toda su crudeza Llamazares cuando le dijo a Rodríguez que con el PP se tomara unas cañas, pero que para hablar de acuerdos lo hiciera con el resto de partidos.

Porque de eso es de lo que va toda la escenificación dramatúrgica de lo terriblemente heridos que se sentían los socialistas –no todos socialistas, según lo que pude constatar a posteriori- por las palabras -duras, es cierto- del líder popular. Todavía en esta España de nuestros días, cuando la derecha democrática –siempre democrática- sobrepasa lo que la izquierda considera el límite de la crítica, se recurre inexorablemente a la acusación de fascismo, mientras que la izquierda puede afirmar lo que le venga en gana que siempre tendrá extendido –entre otros, por los medios de comunicación- el certificado de “demócrata”, aún cuando lo que esté haciendo sea todo lo contrario a los usos y costumbres de la Democracia.

Será, como me decía una compañera, que hacen falta dos generaciones más para pasar una página que algunos creímos que había pasado en 1978. Pero lo que está en juego es lo suficientemente grave como para que Mariano Rajoy superara su natural tendencia a pasarse por defecto y plantara la cara firme de la defensa de la Constitución y la Democracia frente a quienes pretenden hacer del poder un uso exclusivo de su propiedad, a costa de perder la dignidad como país y como españoles. Las palabras que Pilar Ruiz Albisu, madre de Joxeba Pagazaurtundúa, le dedicaba a Patxi López en el ABC deberían resonar con estridencia en el fondo del alma, si es que tiene, de Rodríguez Zapatero: “Ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y harás más cosas que me helarán la sangre”.

Federico Quevedo

Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | POLITICA | Comentarios (7) | Referencias (0)

Comentarios

Copio y pego un artículo que leí esta mañana que me viane como anillo al dedo de lo que quiero opinar sobre este post, su blog y su persona:

El fascismo, como casi todo, tiene su composición cualitativa y cuantitativa y sus excipientes y hasta su fecha de caducidad (eso esperamos). No vamos a hablar de sus daños colaterales o efectos secundarios porque todo en el fascismo es central, medular, esencial. No es que haga daño al hígado al tratar de curar el corazón. Hace daño al hígado, al corazón y, si le es posible, a los riñones porque el daño masivo forma parte de su programa. Sus ingredientes básicos son el miedo y la ignorancia. Por eso la xenofobia es su bandera. Nada más fácil para un ignorante asustado frente a una perspectiva laboral incierta que hacerle creer que la culpa de sus males es de los negros, de los polacos o de los de Cuenca. Se trata de una ecuación indemostrable y que no exige por tanto ningún esfuerzo intelectual.
Los ingredientes básicos de la última campaña electoral de Bush fueron precisamente el miedo y la ignorancia. En un país donde la mayoría del electorado aún cree que el autor del atentado de las Torres Gemelas fue Sadam Hussein era muy fácil justificar una guerra en la que han perdido la vida decenas de soldados norteamericanos reclutados entre las capas más ignorantes de aquella sociedad. El miedo y la ignorancia constituyen la mezcla más destructiva que el ser humano ha puesto en circulación. Si usted, por falta de información, se cree que el Papa es, efectivamente, el representante de Dios en la Tierra, puede acabar persiguiendo homosexuales o mujeres o sabios. Dios está últimamente más moderado, pero ha habido épocas en las que los Papas, mezclando hábilmente el miedo y la ignorancia, han cometido atrocidades semejantes a las que hoy vemos en otros dioses, en otras religiones.
Si usted fuera un ignorante y se creyera, por tanto, el discurso apocalíptico de Rajoy, ¿cuánto tiempo tardaría en pedir soluciones extremas? ¿Cuánto tiempo, si Rajoy se cree lo que dice, tardará en gritar `a mí la Legión´? El fascismo es miedo más ignorancia. Rajoy puso en el Debate sobre el Estado de la Nación el miedo confiando en que usted y yo pusiéramos la ignorancia. No le ha salido bien la jugada, pero parece dispuesto a repetir.

Usted aparte de poner su miedo y su ignorancia, pone también su odio al servicio del mal. Y encima se creerá usted un patriota. Que asco.

El miedo y la ignorancia | 14-05-2005 17:58:40

Pues le dedico este post,"El Miedo y la Ignorancia" y con enlace incluido, y tal vez se ilumine y asi sabra de donde procede el Fascismo, y otros insultos.
Reciba un Cordial Saludo
http://www.revistaperfiles.com/2003_temas/ideas/20...
¿Qué insulto prefiere usted?
Las ideologías colectivistas de izquierda o de derecha comparten un origen común en el socialismo, la corriente de pensamiento fundamentalmente opuesta al liberalismo y al capitalismo. Las diversas variantes del socialismo, desde el comunismo hasta el fascismo, han provocado toda clase de crímenes al imponerse totalitariamente. El liberalismo/capitalismo, en cambio, es el artífice de la democracia moderna y de las libertades y derechos que disfrutamos.

Los términos socialista, fascista, comunista, nazi y capitalista se usan hoy como insultos. Sin embargo, no se suele conocer su significado ni su historia.

Socialismo (que sigue vivito y coleando, a pesar del fracaso y colapso de la Unión Soviética) es el nombre de la organización social en la que los medios de producción son propiedad del Estado. Es la propiedad común (o de nadie) de las cosas, manejada y distribuida por el gobierno (por los políticos de turno). Mucho se discute sobre la diferencia entre socialismo y comunismo, pero tal diferencia es únicamente en la forma y velocidad de apropiarse de las cosas: los comunistas son partidarios de la revolución, de la confiscación, de la toma violenta; los socialistas legalizan el despojo mediante expropiación. Es tan tenue la diferencia que la Unión Soviética, por ejemplo, se denominaba socialista, aunque era más bien comunista.

Fascismo es el nombre que le dio Mussolini a su movimiento socialista. El lema fascista fue: “Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”. Mussolini había sido secretario del Partido Socialista Italiano, insistiendo en su lealtad al marxismo. El historiador Paul Johnson escribe en su libro “Tiempos modernos” que Lenin, trece años mayor que Mussolini, lo admiraba por su lucha contra el capitalismo, y agrega que las diferencias entre Mussolini y Lenin eran más bien de carácter personal.

Nazismo es otra versión del socialismo, como su nombre lo indica, pues es una abreviatura de Nacional-socialismo. Es la variante socialista de Hitler, quien no se molestó en apropiarse de los medios de producción y mantenía: “¿por qué nos vamos a molestar en socializar a los bancos y a las fábricas? Nosotros socializamos a la gente”. Es decir, el gobierno podía disponer de todo, sin importar quién tenía el título de propiedad.

El socialista-fascista Mussolini no es conocido por exterminar a su propia gente. Ni siquiera se le menciona en la obra “Death by Government” de R. J. Rummel, que es el recuento histórico de las matanzas que los gobiernos han hecho de su propia gente. En cambio, los otros socialistas como Hitler, Stalin, Lenin y Mao no tuvieron empacho en matar a millones de compatriotas, por motivos ideológicos. Bajo Hitler veinte millones de muertos; Stalin treinta millones y Mao sesenta millones. Todo ello sin contar otras decenas de millones de muertes que causaron entre opositores de otras nacionalidades que con armas resistieron la imposición violenta del socialismo en cualquiera de las formas mencionadas. A pesar de que el socialismo ha sido el más ignominioso sistema de organización social en la historia de la Humanidad, que ha fracasado aparatosamente en todas partes, como ideología sigue vivo y para muchos todavía no es un insulto que los llamen socialistas.

Capitalismo es el nombre despectivo con que Karl Marx bautizó al liberalismo, para hacer creer que es el sistema de los ricos poseedores de capital y enlistar así la envidia en la lucha de clases que fomentaba. Pero, a diferencia del socialismo, en la Historia no hay ningún ejemplo de matanzas ideológicas emprendidas por el capitalismo. Por el contrario, al tan criticado liberalismo (capitalismo), Marx le dio crédito en su “Manifiesto comunista” de haber abierto el mundo al progreso moderno. Gracias a que el liberalismo terminó con el feudalismo, surgió la democracia republicana moderna: la división de poderes, la declaración de derechos individuales, la libertad de prensa, la libertad religiosa, la protección de la propiedad privada, el libre comercio, la revolución industrial, la apertura de la compuerta a tantísimas invenciones que en todo tocan nuestras vidas. Y el capitalismo/liberalismo ha sido el único sistema capaz de promover el bienestar general y eliminar la pobreza extrema. Entonces, ¿qué insulto prefiere usted?P

A diferencia del socialismo, en la Historia no hay ningún ejemplo de matanzas ideológicas emprendidas por el capitalismo.

Manuel Ayáu es empresario guatemalteco, expresidente de la Sociedad Mont Pélerin.


Lucas Deyá | 15-05-2005 00:42:33

Gracias a Lucas Deyá por su apoyo, siempre en el momento oportuno. Tiene gracia que los que están practicando la revancha y fomentando el enfrentamiento vengan a decirnos a los que amamos la libertad y creemos en la democracia y en la convivencia que ellos tienen la razón y los demás nos equivocamos. Yo nunca pediré que venga la legión, si no es en defensa del país ante la amenaza de terceros, pero desde luego nunca para echar a un Gobierno legítimo al que serán los ciudadanos quienes le juzguen en las urnas. Sin embargo, cree el ladrón que todos son de su condición. Cuando Almodovar dijo aquello de que la derecha había querido dar un golpe de Estado la noche del 13 de marzo, en el fondo estba reconociendo que eso es, exactamente, lo que hubiera hecho la izquierda si se hubiera encontrado en la misma situación. Lo que afirma esta persona que nio siquiera tiene la gallardía de poner su nombre es, en el fondo, lo que haría la izquierda en un momento así, dar un Golpe de Estado, usurpar el poder porque, en el fondo, la izquierda siempre ha creido que el poder es patrimonio suyo, y por eso toda su historia es una revolución permanente. El fascismo es una ideología totalitaria, de partido único, casi igual que el socialismo. Yo creo en la libertad, es mi motor, el sentido de mi vida, y lo que más temo es que nos la quiten.

Federico Quevedo | 15-05-2005 19:36:23

"El fascismo es miedo más ignorancia. Rajoy puso en el Debate sobre el Estado de la Nación el miedo confiando en que usted y yo pusiéramos la ignorancia. No le ha salido bien la jugada, pero parece dispuesto a repetir.
Usted aparte de poner su miedo y su ignorancia, pone también su odio al servicio del mal. Y encima se creerá usted un patriota. Que asco".
A ver, al amigo de "El miedo y la ignoracia", no, no es eso. Rajoy expresó el miedo que sentimos muchas personas por la deriva que ha tomado la política anti-terrorista en manos de Zapatero. No se trata de la fórmula "miedo + ignorancia" como alquimia del fascismo, sino de que Rajoy, en nombre de sus votantes (supongo), solicitó a Zapatero que no tirara por la borda los logros de más de dos décadas de lucha contra ETA (especialmente en los dos mandatos de Aznar y sé que para ti nombrar al del "bigotillo" es nombrar a la bicha rediviva de Hitler o Mussolini, lo menos, pero eso es exagerado a todas luces). Amigo, sinceramente, condenar a las tinieblas exteriores de la ignorancia a los 9 millones de votantes del PP no es de recibo. Rajoy no exigía medidas drásticas ni soluciones extremas, pedía consenso, sentido común. Desde que llegó Zapatero al poder, la política española está excesivamente alborotada. Su gobierno nació de mala semilla (los atentados del 11-M) y difícilmente podrá dar buenos frutos. Hablo aquí como un labrador común, tal como fueron mis antepasados, gente sensata, con la sensatez que dar pisar la tierra y mirar el cielo en las largas horas de trabajo.
Le debes una disculpa al Sr. Quevedo, que ni es ignorante, ni cultiva el miedo ni da asco. Simplemente, es diferente a ti.
Por cierto, hablar del "mal" tiene un problema: deja un regustillo teológico que no conviene a un hombre de izquierdas como tú. Es más propio de los curas. Pues eso.

José Gallardo | 15-05-2005 19:42:38

Los que pensamos diferente a los socialistas, nos tienen una envidia que no pueden con nosotros, por que nosotros "Vivimos y dejamos Vivir", lo que tenemos actualmente de eso no entienden, ahora bien de robar, mentir, manipular y ASESINAR, saben algo mas que nosotros son como los caballos de pura sangre.

Lucas Deyá | 15-05-2005 22:58:49

Mi apoyo. Sólo un miserable como Millás podría escribir esto. Mañana le dedicaré una entrada, para constatar la clase de bastardo que es.

Diegonzález | 17-05-2005 14:10:22

El fascismo, como casi todo, tiene su composición cualitativa y cuantitativa y sus excipientes y hasta su fecha de caducidad (eso esperamos). No vamos a hablar de sus daños colaterales o efectos secundarios porque todo en el fascismo es central, medular, esencial. No es que haga daño al hígado al tratar de curar el corazón. Hace daño al hígado, al corazón y, si le es posible, a los riñones porque el daño masivo forma parte de su programa. Sus ingredientes básicos son el miedo y la ignorancia. Por eso la xenofobia es su bandera. Nada más fácil para un ignorante asustado frente a una perspectiva laboral incierta que hacerle creer que la culpa de sus males es de los negros, de los polacos o de los de Cuenca. Se trata de una ecuación indemostrable y que no exige por tanto ningún esfuerzo intelectual.
Los ingredientes básicos de la última campaña electoral de Bush fueron precisamente el miedo y la ignorancia. En un país donde la mayoría del electorado aún cree que el autor del atentado de las Torres Gemelas fue Sadam Hussein era muy fácil justificar una guerra en la que han perdido la vida decenas de soldados norteamericanos reclutados entre las capas más ignorantes de aquella sociedad. El miedo y la ignorancia constituyen la mezcla más destructiva que el ser humano ha puesto en circulación. Si usted, por falta de información, se cree que el Papa es, efectivamente, el representante de Dios en la Tierra, puede acabar persiguiendo homosexuales o mujeres o sabios. Dios está últimamente más moderado, pero ha habido épocas en las que los Papas, mezclando hábilmente el miedo y la ignorancia, han cometido atrocidades semejantes a las que hoy vemos en otros dioses, en otras religiones.
Si usted fuera un ignorante y se creyera, por tanto, el discurso apocalíptico de Rajoy, ¿cuánto tiempo tardaría en pedir soluciones extremas? ¿Cuánto tiempo, si Rajoy se cree lo que dice, tardará en gritar `a mí la Legión´? El fascismo es miedo más ignorancia. Rajoy puso en el Debate sobre el Estado de la Nación el miedo confiando en que usted y yo pusiéramos la ignorancia. No le ha salido bien la jugada, pero parece dispuesto a repetir.

Gadaffi | 18-05-2005 10:28:56

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