Viernes, 29 de abril de 2005
El Real Instituto Elcano, un think tank creado por el anterior gobierno del PP y dedicado a los temas de política exterior española, se encuentra estos días sometido a una auténtica tormenta política que puede hacer que el prestigio que ha logrado acumular en sus cuatro años de existencia se vea muy mermado por la disputa partidaria a la hora de nombrar a sus nuevo responsables, un asunto en el que el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, ha manifestado un especial y personal empeño, por una razón muy simple: quiere que el RIE se convierta en el supuesto instituto independiente que ‘bendiga’ su política exterior. El RIE, durante la época de Aznar, se manifestó de una forma bastante bastante clara a favor del atlantismo que practicó el anterior Gobierno. Ahora Zapatero quiere que el mismo RIE que apostaba por el relanzamiento de las relaciones transatlánticas –sin perjuicio del resto de nuestra política exterior- bendiga la apuesta ‘populista’ del Cuarteto de Ipanema del que nuestro presidente es miembro destacado e influyente. Nada mejor que cambiar a su actual cúpula directiva, presidente y director, para llevar a cabo sus planes, aunque sea a costa de pervertir el espíritu independiente y suprapartidista con el que nación el RIE. De hecho, el PP llegó a un acuerdo en su momento con el PSOE por el cual como presidente del Instituto se nombraba a Eduardo Serra, ex ministro con el PP y ex secretario de Estado con el PSOE, y como director a Emilio Lamo de Espinosa, ex secretario de Estado en tiempos de Felipe González: dos personas de marcado carácter centrista y socialdemócrata y poco sospechosos de pertenecer a corrientes más conservadoras.
Sin embargo, a Zapatero no le gustan Lamo de Espinosa y Serra porque en su momento no criticaron la política atlantista de Aznar y permitieron, sin embargo, que de las filas del Instituto surgieran destacados pro-atlantistas como Rafael Bardají, uno de nuestros mayores expertos en las relaciones transatlánticas, e impulsor ‘intelectual’ de la política exterior de Aznar. Zapatero puso dos nombres sobre la mesa, el del ex ministro Gustavo Suárez Pertierra para la Presidencia –al que el PP no puso objeción alguna- y el de Andrés Ortega, director de FRIDE y ex colaborador de Felipe González, para la Dirección del RIE. Éste último fue el que generó las protestas del PP que entendía que bajo el Gobierno de Aznar se había nombrado un presidente más próximo al PP –aunque también fue alto cargo socialista- y a un director más próximo al PSOE, y que ahora debería ser al revés, con el objeto, entre otras cosas, de garantizar ese carácter suprapartidista que define al RIE. La confusión en el seno del propio Gobierno llegó al punto que el secretario de Estado de Exteriores, Bernardino León, propuso a Serra la continuidad en el cargo contraviniendo los deseos de Zapatero y Moratinos, pero con el fin de intentar cerrar un acuerdo con el PP, acuerdo que, obviamente, Zapatero no quería. El pasado 19 de abril se reunió el Patronato en sesión extraordinaria y el PP planteó una amenaza que hizo a Zapatero replantearse su estrategia: abandonar el Patronato, creando un problema serio a algunas de las empresas que están presentes en el mismo y al propio presidente de Honor, su Alteza Real el Príncipe de Asturias. Si el PP dejaba el Patronato, ¿quién seguiría en él? El RIE nació con voluntad de consenso y moderación, y ese escenario no era, desde luego, plato de gusto para sus patronos.
De ahí que frente a la apuesta inicial de Zapatero por imponer los cambios previstos, el PSOE diera finalmente marcha atrás y propusiera crear un Comisión entre los dos partidos que, al final, lograra una candidatura de consenso a la Dirección, después de haber logrado colocar a Suárez Pertierra en la Presidencia. Sin embargo, parece ser que los socialistas se han cerrado en banda en el nombramiento de Andrés Ortega, mientras el PP no mantiene una postura común ya que en sus filas hay quienes, como Gustavo de Arístegui, optan por una posición firme para lograr que el RIE mantenga su independencia, y quienes, como Gabriel Elorriaga, prefieren intentar llegar a un acuerdo aunque el candidato a director no salga de la corriente ideológica del centro-derecha. El actual subdirector, Charles Powell, un hispanista de moderada tendencia liberal, se ha puesto a disposición de ambos partidos para ocupar el cargo. Powell, en condiciones normales, podría ser aceptable para ambas partes, pero para evitar que se creyera que había un interés personal, el propio Powell propuso a Fernando Reinares, un experto en terrorismo más próximo al PSOE. El propio Suárez Pertierra tenía su candidato, pactado con Zapatero, el diplomático Leopoldo Stampa, de fácil control por parte de Exteriores y Defensa, miembros del Patronato. Eso implicaría que, aún renunciando a Ortega como candidato a la Dirección, Zapatero sigue empeñado en poner en el cargo a un hombre de su confianza. Y es que no quiere renunciar a su propósito, que el RIE bendiga los errores que está cometiendo y gracias a los cuales Iberoamérica se debate entre la democracia y el populismo.
Federico Quevedo
Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | POLÍTICA EXTERIOR | Comentarios (0) | Referencias (0)
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