Miércoles, 20 de abril de 2005
No merece la pena entrar a discutir la última boutade del ministro de Defensa, José Bono, en el Congreso, comparando la venta de ‘armas’ que llevó a cabo el Gobierno de Aznar a Venezuela –6.000 pistolas, un puñado de granadas y balas antidisturbios (pelotas de goma)- con la reciente venta de ocho patrulleras y doce aviones al régimen de Hugo Chávez. Tampoco merece la pena comparar aquel momento –en el que todavía Chávez concitaba ciertas simpatías entre los gobiernos occidentales por sus promesas de democratización-, con el de ahora -en el que es evidente que Chávez desprecia la democracia y la libertad y quiere convertirse en un tirano a imagen y semejanza de Fidel Castro-, porque de lo que se trata es de llegar a entender porqué España se ha convertido en el principal proveedor de armamento del régimen chavista y, sobre todo, porqué ampara los planes revolucionarios del coronel del que Felipe González dijo que era un “dictador con los votos y con las botas”. Bono reveló, por ejemplo, que durante el anterior Gobierno de Aznar, Venezuela pidió a España que le vendiera una fragata, operación que no llegó a plasmarse porque Caracas no tenía dinero para pagarla, ¿y ahora si lo tiene para pagar los 1.300 millones de euros que cuestan los ocho barcos y los doce aviones que le hemos vendido? ¿De donde salen los fondos para semejante operación? Desconozco si la actual diplomacia española, dirigida por el ministro Moratinos –a quién en su reciente viaje a Estados Unidos ya le han afeado la política exterior española de apoyo a Cuba y Venezuela- es consciente del ‘jardín’ en el que se está metiendo, pero la realidad es que la intención de Hugo Chávez no es la de democratizar su país, sino la de extender la revolución bolivariana por todo Iberoamérica. Con la ayuda de España, Chávez a puesto a Iberoamérica al borde del abismo, y la primera tentativa de sus planes se ha producido en Ecuador, donde un militar a su imagen y semejanza lleva el mismo camino que emprendió el propio Chávez.
Chávez está armando a Venezuela hasta los dientes –más de cien mil milicianos armados con fusiles kalachnikov-, y apoyando a los narcoterroristas locales y a los de su vecina Colombia, así como a otros revolucionarios latinos. Chávez idolatra a Fidel Castro, y no oculta su adoración por Muamar el Gadafi y por Sadam Hussein, con quién compartía amistad. Chávez se ha mostrado muy crítico con Estados Unidos y con su presidente, de quién ha hecho declaraciones que la Casa Blanca ha considerado “desagradables”, y no ha escatimado comentarios casi ‘obscenos’ sobre la actual secretaria de Estado, Condoleeza Rice, aunque dudo que ésta le transmitiera este extremo a Moratinos en su reciente entrevista. De estas cosas no nos enteramos en España. A Chávez le mueve el objetivo de “hacer todo lo que sea posible para afectar negativamente a Estados Unidos y a Bush en particular... tratando de unir en un solo frente a todos los enemigos de Estados Unidos”, según señala el ex ministro venezolano Gerver Torres en algunas entrevistas. Pero Chávez no es un político al que haya que despreciar porque tiene capacidad para crearle verdaderos problemas a Estados Unidos. El dirigente venezolano ha amenazado con no exportar petróleo a Estados Unidos, lo que encarecería gravemente esta materia prima en aquel país. De hecho, Venezuela ya busca otros mercados para su petróleo, entre ellos el nuestro –y esa ha sido una de las advertencias que se ha traído Moratinos de Washington-., pero el principal cliente es China.
Con todo, no es este el mayor de los problemas que puede crear Chávez. La compra de armas a España no es la única reciente. A Rusia Chávez le ha comprado 50 modernos cazas MiG-29, 40 helicópteros de combate armados y 100.000 rifles de asalto AK-47. Además tiene entre sus planes aumentar la cantidad de reservistas del ejército, lo que ha generado alarma en el Pentágono donde se preguntan cuales son las intenciones de Chávez. De hecho, una de las principales preocupaciones de Washington es la eventualidad de una guerra convencional entre Venezuela y su vecina Colombia, principal aliado de Estados Unidos en la zona. Tampoco es descartable que parte de las armas compradas por Chávez acaben en manos de los narcoterroristas de las FARC, que quieren derrocar el Gobierno de Álvaro Uribe. Esta situación ya generó tensiones entre Uribe y Chávez, ya que el primero acusó a Caracas de permitir a las FARC utilizar la frontera para reabastecerse. Colombia no es su único objetivo, A Chávez se le acusa de estar detrás del revolucionario boliviano Evo Morales que intentó forzar la renuncia del presidente Carlos Mesa. En Perú se dice que Chávez ha financiado al renegado oficial del ejército que trató de incitar una rebelión contra el presidente Alejandro Toledo. Y Ecuador es el último ejemplo de extensión de la revolución bolivariana. No tomar en serio la amenaza que supone Chávez para Iberoamérica sería un inmenso error. Un error que España ya está cometiendo.
Federico Quevedo
Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | INTERNACIONAL | Comentarios (0) | Referencias (0)
La Trinchera pretende ser un espacio de libertad para todo el que comparta una visión humanista y liberal de nuestra sociedad, desde el respeto a todas las formas de pensamiento que no pretendan convencer a través de la imposición
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com