Viernes, 08 de abril de 2005
El analista Daniel Pipes dice que nunca ha sabido muy bien la razón de porqué le han puesto la etiqueta de ‘neo-conservador’ o neocon que es la fórmula reducida con la que se designa a un limitado grupo de políticos, periodistas y pensadores norteamericanos cuya forma de pensar supuestamente influye, no sé si poco, mucho o regular, en la actual Administración Bush. El caso es que uno de los llamados neocon es Daniel Pipes, cuyos escritos se incluyen como ejemplo de esta nueva forma de pensamiento. Él mismo dice que no sabe si lo que dice o lo que escribe puede encuadrarse en un modelo neo conservador de pensamiento, probablemente porque los mismos que han aplicado esa terminología a ese grupo de personas no han sabido, al mismo tiempo dotar de contenido al calificativo, y a partir de ahí basta con que varios de estos ilustres escritores, periodistas y pensadores afirmen cosas más o menos parecidas para que se les ponga enseguida la etiqueta. En cualquier caso, Pipes dice que dado que muchos de los encuadrados en ese movimiento son amigos suyos, tampoco le importa, y es verdad que en Estados Unidos lo de ser neocon tiene un cierto aire glamuroso y caché, ya que se supone que son un grupo de privilegiados que influyen abiertamente en los designios del país. El caso es que a los neocon se les señala como los autores de la nueva estrategia americana en Oriente Medio y, en la medida que parece que las cosas en esa zona del mundo comienzan a presentarse esperanzadoras, los neocon no pueden por menos que sentirse satisfechos.
Pipes relata los hechos de forma gráfica: El pasado 9 de enero, los votantes árabes palestinos acudieron a las urnas y eligieron a Mahmoud Abbás, que proclama su intención de terminar la lucha armada contra Israel. El 30 de enero, 8 millones de votantes iraquíes desafiaron a bombas y balas para depositar su voto. El 10 de febrero, Arabia Saudí celebró sus primeras elecciones municipales de la historia, una grieta en la autoridad absoluta de la familia real. El 26 de febrero, el presidente de Egipto, Husni Mubarak, anunció repentinamente que las próximas elecciones presidenciales implicarían a otros candidatos aparte de él mismo. El 28 de febrero, decenas de miles de manifestantes en Beirut forzaron la dimisión del gobierno pro - Sirio del Primer Ministro Omar Karami. Si los libaneses logran ganar su independencia, ello podría vaticinar el final de Bashar Assad y del régimen Baathista en Damasco. Algunos de los llamados neocon no pueden ocultar su satisfacción. Rich Lowry, del National Review, dice que todos estos sucesos son “una cosa maravillosa”. Charles Krauthammer, del Washington Post, afirma que “estamos en el amanecer de un momento glorioso, delicado y revolucionario en Oriente Medio”. Sin embargo, otros como Pipes se muestran más cautos.
Abú Mazen quiere terminar la lucha armada contra Israel, pero su llamamiento a una yihad más amplia contra “el enemigo sionista” señala su propósito de otra forma de guerra para destruir Israel. Las elecciones iraquíes colocan en el poder a Ibrahim al-Jaafari, un islamista pro-iraní. Asimismo, las elecciones saudíes demostraron ser un favor para los candidatos islamistas. La promesa de Mubarak es puramente cosmética; pero si llegaran a celebrarse un día verdaderas elecciones presidenciales en Egipto, probablemente los islamistas prevalecerían allí también. Eliminar el control sirio del Líbano bien podría llevar a Hezbolá, un grupo terrorista, a convertirse en el poder dominante allí. La eliminación de la horrible dinastía Assad bien podría despertar un gobierno islamista en Damasco. Es decir, el islamismo radical, pese a todo, sigue siendo una amenaza latente en el nuevo escenario de Oriente Medio. Pipes señala que “tristemente, los islamistas tienen lo necesario para ganar elecciones de un modo único: El talento para desarrollar una ideología apremiante, la energía para encontrar partidos, la dedicación para ganar partidarios, el dinero para gastar en campañas electorales, la honestidad para atraer a los votantes, y la voluntad de intimidar a los rivales”. La visión norteamericana de un Oriente Medio libre y democrático no puede por menos que alabarse, pero Bush debe proceder “lenta y muy cuidadosamente a la hora de transferir el poder de autócratas a demócratas”. En Oriente Medio existe una fuerte tentación totalitaria de profundas raíces históricas y de identidad que debe resolverse primero, no sea que la región quede en una situación mucho peor que durante la era de tiranos no electos.
Federico Quevedo
Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | INTERNACIONAL | Comentarios (1) | Referencias (2)
Hola.
Muy bueno tu blog.
Hoy he actualizado mi lista de enlaces y lo he incluido en ella.
Un saludo.
José García Palacios | 09-04-2005 20:20:14
URL para referencias o trackbacks
Desde el exilio » Archivo del Blog » Oriente Medio: con los pies en el suelo | 2005-04-08 13:24:22
[...] La política “neocon” para Oriente Medio, dá buenos resultados?
Esta entrada fue enviada
el Viernes, 8 de Abril de 2005 a las 1:23 pm y está archivada bajo Internacional.
[...]
Desde el exilio | 2005-04-08 13:25:08
Federico Quevedo López-Varela nos regala hoy un magnífico artículo en el que, además de realizar un par de disquisiciones sobre el significado del cocepto "neocon", nos acerca a la realidad política de Oriente Medio de forma sobria y concluyente. .
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