Lunes, 21 de febrero de 2005
¿QUÉ HACÍA RUBALCABA MIRANDO LOS DATOS DEL BARRIO DE SALAMANCA? ZP SABE QUE LE DEBE A RAJOY PARTE DEL RESULTADO
Dice un refrán español, muy sabio –como casi todo el refranero patrio-, que “no hay mayor desprecio que no hacer aprecio”. Ayer, siete de cada diez españoles, o setenta de cada cien, que suena como más contundente, ‘pasaron’ de una u otra manera del Tratado por el que se establece una Constitución para Europa y sobre el que nuestro Gobierno nos pedía una opinión. Pues bien, siendo cierto que un abultado 76% de los votos escrutados dijeron sí a ese Tratado, no lo es menos que eso sumaba alrededor de 10 millones de votos, que otros 18 millones se abstuvieron de ir a votar, que más de dos millones optaron por el no y que otro millón, más o menos, votó en blanco lo que no puede considerarse como un voto afirmativo, precisamente.
Esa es una realidad sobre la que después de que el Gobierno haya sacado el ‘Don Perignon’ de la nevera debería sentarse a reflexionar, por dos razones. La primera, porque indica que, como ya se le había dicho por activa, pasiva y perifrástica, se ha precipitado convocando este referéndum, y además lo ha hecho con muy pocas ganas de explicar a los ciudadanos para qué iban a acudir a las urnas. Si hiciéramos una encuesta ‘ad hoc’, no saldría más de un 20% de ciudadanos que han votado a favor del tratado que reconociera habérselo leído. Y al margen de los oportunos alivios por el resultado, a ningún gobernante debería satisfacerle que sus ciudadanos acudan a las urnas con un conocimiento rayano en la nada sobre lo que van a votar. A no ser, claro, que el nivel intelectual del gobernante en cuestión raye también el vacío.
La segunda porque, si lo piensa bien, ese ‘paladín’ de la filosofía ‘zen’ como fachada que es Zetapé ya debería haber cogido el teléfono para decirle a Rajoy: “Oye, gracias. No se lo que hubiera hecho sin ti”. Zetapé se quiso jugar todo a la carta del referéndum, y le ha salido casi bien por los pelos, gracias, fundamentalmente, a que el líder del PP puso en un lado de la balanza su sentido de Estado y en el otro las ganas que le tiene al hombre que parece dispuesto a llevarnos a la ruina, eso sí, con una sonrisa, y ganó el primer platillo. Nadie le podrá decir a Rajoy que ha puesto palos en las ruedas de la construcción europea. La mayor parte del electorado de centro se ha movilizado a favor del sí o de la abstención, que es una forma de decirle a Europa que adelante y al Gobierno que, por favor, se lo tome algo más en serio.
Pero no. A este Gobierno al que tanto se le llena la boca de talante no le basta con que el referéndum le haya salido bien de chiripa gracias a que la mayoría de los ciudadanos de este país son algo más sensatos que quienes les dirigen. No, tiene que buscarle los tres pies al gato y la forma de meterle el dedo en el ojo precisamente a quién ha colaborado, mal que le pese, a que esto no haya sido un desastre como el de la Torre Windsor, y no dudó ayer en enviar al encargado de los trabajos sucios, es decir, Rubalcaba –el mismo del 13-M por la noche-, a escudriñar los resultados del madrileño barrio de Salamanca para demostrar que el PP ha votado en contra y ha puesto palos en las ruedas, lo cual es de una bajeza moral que le define a él y a quién le manda, que no es otro que Zetapé.
En cualquier caso, visto el interés que ha despertado entre la población de nuestro país esto de la Constitución Europea, no creo que la ‘resaca’ de lo ocurrido ayer dure más de hoy a medio día –si me apuran, hasta los periódicos de mañana-, y cerrado el paréntesis de este sin sentido al que nos ha llevado la sinrazón de Zetapé, toca prepararse para lo que verdaderamente tiene que tenernos a todos en vilo y en primera línea frente al desafío separatista: las elecciones vascas. Zetapé ha demostrado que no tiene más principios que sus propios intereses, y eso es algo que en lo referente a la Constitución Europea podía ser asimilable. Pero él mismo ha puesto en tela de juicio el modelo de Estado, y eso son palabras mayores. Rajoy, por su parte, debe atar en corto las riendas de los caballos desbocados a su derecha para que ese electorado de centro que ayer puso mucho sentido común sobre la mesa mire hacia su lado.
Federico Quevedo
Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | POLITICA | Comentarios (0) | Referencias (0)
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