Viernes, 18 de febrero de 2005
EL NEGOCIO DE LA LIBERTAD: ZAPATERO PERVIERTE LA LEGITIMIDAD DEMOCRÁTICA PARA FAVORECER A POLANCO
Ni me gusta que me citen ni suelo hacerlo yo de mi mismo, pero me van a permitir una excepción porque les debo a los lectores, desde hace meses, una explicación. Decía entonces que veía tres riesgos en el medio plazo, el económico, el constitucional y el de la libertad, y añadía que “del tercero es pronto para empezar a hablar, porque quizás es donde se esté actuando con la mayor de las sutilezas y, por tanto, sea pronto para denunciar lo que nadie ve o quiere ver aunque lo tenga delante de sus narices. Pero se empieza a notar como aprieta el nudo del pañuelo que ahoga la libertad de expresión, y sé de lo que estoy hablando aunque se lo oculte a ustedes, pero todo a su tiempo. Sólo diré, citando a Goethe, que se hace digno de la libertad aquel que tiene que conquistarla cada día”. Pues si era pronto allá por el mes de octubre, no lo es ahora, aunque quizás la indiferencia general hacia lo que estaba y está ocurriendo en este país llamado España haya hecho que sea, en cambio, tarde.
En ‘El Negocio de la Libertad’, Jesús Cacho, hace la siguiente afirmación: “Que nadie se equivoque: Jesús Polanco Gutiérrez sigue siendo la mayor amenaza que se yergue frente al futuro de esa España abierta a que aspira gran parte de la población española”. Había pasado la primera legislatura en minoría del Gobierno Aznar, y se avecinaba la segunda, la de la mayoría absoluta, la del despecho y la soberbía en la que, nadie sabe muy bien porqué, el ex presidente permitió engordar a su peor enemigo, el mismo que luego se lo llevaría por delante en las tristes jornadas que siguieron al 11 de marzo de 2004. Ahora le echa la culpa a Rato de que no se cumpliera la sentencia del Supremo contra el antenicidio que hizo más poderoso a don Jesús: “Yo di la orden, no sé porqué no se cumplió”. Pues si no lo sabe él que era quién mandaba...
Y el caso es que llegados a este punto, quién se aupó al Gobierno bajo un lecho de promesas de diálogo, talante, pluralismo y otros modos de gobernar, es quien, en última instancia, va a cometer la mayor de las tropelías pervirtiendo la legitimidad democrática de los votos que el 14-M le llevaron a la cima de su ambición política. La Ley de Televisión Digital Terrenal se ha hecho a mayor gloria del Grupo Prisa y a beneficio de inventario de don Jesús del Gran Poder, nunca mejor dicho. El mismo que con una sonrisa, de esas que parece que no se entera, afirma que se trata de fomentar el pluralismo, lo que está haciendo es concentrar más de la mitad del mercado audiovisual de nuestro país en unas solas manos. En el fondo, fíjense, me alegro. Los que veníamos alertando de que detrás de esa piel de cordero con la que Zetapé convenció a muchos de que todo en él eran buenas intenciones, había un predador dispuesto a dar caza a su presa a cualquier precio, no podemos por menos que decir ahora: “¿Veis? Lo advertimos y no nos hicisteis caso”. Y la presa, permítanme que lo desvele, no es ni el PP ni nada que se le parezca. La presa se llama Libertad.
De ahí que crea, sinceramente, que el libro de Cacho esté de nuevo de rabiosa actualidad y merezca una relectura, porque lo cierto es que en el ‘Plan Estratégico del Grupo Prisa’ lo que aparece como objetivo meridianamente claro es el de hacerse, a ser posible, con el monopolio informativo, cueste lo que cueste. Y en este afán han encontrado al aliado perfecto, al hombre cuyo único principio vital es vengar la muerte de su abuelo y hacer pagar por ello a todos los que considera culpables de aquel fusilamiento, incluso aunque la historia que nos han contado sea mentira. La suma de afán desmedido de poder y de necesidad de venganza motivada por el rencor es lo que mueve al binomio Polanco-Zetapé, unido en el objetivo de acabar con el pluralismo necesario para que una sociedad conviva en libertad y democracia. González ya buscó hacer de su mandato una versión española del PRI mexicano, pero es Zetapé quien ha hecho de ese objetivo una guía vital de su política, por encima de todo y de todos.
Un poder político sin apenas oposición, y un poder mediático sin apenas competencia. Menudo panorama de futuro si permitimos que los planes que Zetapé y Polanco han ideado para hacerlo realidad lo antes posible, salgan adelante. Es curioso como esa confluencia de intereses –poder y dinero- que mueven a ambos ha hecho que un radical de izquierdas –un radical con sonrisa- y un rancio conservador coincidan en un objetivo común. A Zetapé le importa bien poco tener que sortear los obstáculos que encuentre en el camino para llevar adelante su plan de perpetuarse en el poder, aunque esos obstáculos se llamen libertad, separación de poderes, Constitución y unidad de España. Y Polanco está dispuesto a ayudarle si con ello consigue engordar la vanidad y el orgullo de ser el mayor emporio mediático del mundo latino, aunque sea a costa del pluralismo.
Ni Zetapé ni Polanco quieren esa España abierta en la que muchos creemos como única garantía de que nuestro futuro puede ser mucho mejor que nuestro presente. Ellos prefieren una España claudicante, empobrecida, anestesiada, incapaz de mirar frente a frente a las grandes potencias del mundo, sumisa... Solo bajo ese prisma es posible condicionar que las corrientes de dinamismo que comenzaban a afluir a la superficie de la sociedad, continúen sumergidas en las profundidades de la misma. Pues bien, podemos rebelarnos y exigir a quienes gobiernan que lo hagan respetando las reglas del juego en condiciones de igualdad para todos, o podemos resignarnos y permitir que se atropellen nuestros derechos fundamentales de manera inmisericorde. Pero tengamos en cuenta, como decía Balzac, que “la resignación es un suicidio cotidiano”.
Federico Quevedo
Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | MEDIOS DE COMUNICACIÓN | Comentarios (1) | Referencias (0)
Estoy de acuerdo, pero hay que hacer un pequeño matiz, que es el siguiente, sin con las leyes vigentes, nadie le dice nada, nadie ejecuta las sentencias, nadie se atreve, pues lo que digo es que al dejarselo asi, pues hace lo que quiere, y que me las den todas, el problema no es de Polanco, el problema es que se lo han consentido, se lo consienten y se lo consentiran, hasta que alguien le pare los pies, mientras tanto y estando de acuerdo con lo escrito, hara lo que le dejen, si nadie le dice nada, ¿que harian otros en su misma situación?
Saludos
Lucas Deyá | 18-02-2005 22:57:34
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