Sábado, 12 de febrero de 2005
Condi Rice le pone los cuernos a Zetapé
Manuel Chaves (arsa quiriquitraun), se fue a Cuba (aserejé), vio a Castro (tran trabili trabili tran, tran trabili trabili trero), y se le cayo la baba, mi niño. Castro debe provocar en nuestra izquierda progre de última hora algo así como un sentimiento de culpabilidad por no haber sabido guardar las esencias de la pureza ideológica del marxismo-leninismo.
Digo yo que debe ser eso porque sino no entiendo que un sátrapa, tirano y violador de los derechos humanos como Fidel haya causado algo así como una especie de conmoción espiritual en la persona de Manuel Chaves hasta el punto de tener visiones milagrosas, como las que tenía Santa Teresa pero sin levitación, que ya hubiera sido demasiado, y en las mismas aparecieran Zetapé y los Reyes de España estrechando la mano del dictador en La Habana como si tal cosa.
Menos mal que estuvo rauda Maritere para salir al quite. Porque, vamos a ver, ¿quién es Manuel Chaves para ir a La Habana y usurparle a Zetapé la ilusión que le hace ser él personalmente quién informe al camarada Fidel de los proximos avances en las relaciones entre ambos países?
Yo, como que empiezo a creer que la Cumbre Iberoamericana de Salamanca del próximo mes de octubre –si los salmantinos le dejan a Zetapé que la celebre, que los ánimos andan caldeaditos a cuenta del archivo- se va a limitar al Cuarteto de Ipanema -Chavez, Castro, Kirchner y Zetapé- y el añadido de Lula y Lagos. Porque, a ver, si el resto son una panda de vendidos al imperialismo yanqui de George Bush, para que les vamos a invitar, ¿para que luego vayan de chivatos a Condolezza?
Condi, que es como la llama la prensa americana cariñosamente –porque lo contrario tendría consecuencias imprevisibles- se pasó esta semana por toda la Europa que cuenta para decir que el Gobierno de Bush quiere volver a sellar lazos con el viejo continente. Digo la Europa que cuenta porque, claro, la tournè esquivó habilmente hacer escala en Madrid, no vayan a pensar Moratinos y Zetapé que tienen una mínima posibilidad de pintar algo en las futuras decisiones que afecten al devenir del orden mundial. Vamos, que Bush está todavía dándole vueltas a lo de la “alianza de civilizaciones” con un interés que ni les cuento.
El caso es que mientras los próceres de la política socialista española se volcaban estas últimas semanas en dorarles la píldora a los gobiernos que menos futuro tienen en la lista de amiguetes de la Casa Blanca y sus aliados –entre los que se encuentran la mayor parte de Europa y, en los últimos tiempos, también Rusia-, la Francia de Chirac y la Alemania de Schröder, dos países que le dieron plantón a Washington en la Guerra de Iraq, recibían con todos los honores a la nueva embajadora americana (Chirac incluso se dignó a hablar ¡una hora! con Bush antes de que llegara Rice).
Y no se si sería por ese punto de atractivo que tiene Condi o porque, realmente, París y Berlín también quieren reanudar el buen entendimiento con Washington y a Zetapé que le zurzan, pero el caso es que después de este viaje parece que del eje Madrid-París-Berlín que tanto le gusta al de La Moncloa hay unos –París y Berlín- que van por un lado y otro –Madrid- por el contrario. Así, es imposible que Europa tenga alguna vez una política exterior común. Claro que también puede ser que la tenga y nosotros ni nos enteremos. Pero como nos vamos a enterar, si mientras Fox se pasea por Madrid, ZP se va a Polonía a ver a Kwaniewski, y éste le da plantón para reunirse con... Bush, claro.
Y es que lo de nuestra política exterior es un desastre de los que hacen época.Me decía el otro día un diplomático de afianzada carrera que “nunca en mi vida me he reido tanto y al mismo tiempo he sentido tanta pena”. Moratinos en Bruselas esperando a Condi a la entrada de la reunión de ministros de Exteriores de la OTAN para pillarla in fraganti y poder tener un apartadito parecido a aquel que tuvo con Powell en el que habló de ocho temas distintos en escasos diez minutos, era como ver a un Benny Hill babeante detrás de una las modelos neumáticas que acostumbraba a ensañar la mitad del pechamen en su serie. Moratinos logrará, por una cuestión de agenda recomponer en parte las relaciones. Lo que no será posible es restablecer la confianza.
Triste. Pero lo triste de verdad no es el patético ir y venir de Moratinos en plan pelota intentando solucionar los desaguisados del jefe con la Administración Bush, lo triste es que el jefe, o sea, Zetapé, donde se encuentra realmente cómodo es integrando ese Cuarteto de Ipanema de incalificable adscripción política en la medida que sus integrantes se manejan entre el populismo bananero y la más atroz de las tiranías. Con esos amigos vamos de cabeza... mejor me callo. Al menos nos queda el aliciente de haber descubierto una nueva pareja cómica en el panorama nacional: Desatinos y Cansado. Todo sea por una risas.
Federico Quevedo
Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | POLÍTICA EXTERIOR | Comentarios (0) | Referencias (0)
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