Miércoles, 09 de febrero de 2005
POR FIN UNA ESPERANZA DE PAZ
De la Explanada de las Mezquitas a Sharm el Sheij han pasado cuatro años y medio y una Segunda Intifada que se ha llevado por delante la vida de 107 israelíes –40 militares y 67 civiles- y casi un millar de palestinos. Desde aquel 9 de octubre de 2000 en que Ariel Sharon, entonces candidato del Likud a primer ministro de Israel, pisó la famosa Explanada, el santuario de Al Aqsa, ofendiendo a los musulmanes palestinos que lo entendieron como la profanación de un lugar sagrado, al encuentro del pasado martes en Egipto entre el nuevo líder palestino, Abu Mazen, y Sharon ya como primer ministro desde marzo de 2001, han pasado cuatro años y medio de violencia y de intentos frustrados de alcanzar la paz que han hecho muy difícil allanar el camino del entendimiento entre israelíes y palestinos. El paso dado la semana pasada tiene la trascendencia de que por ambas partes ha cambiado la percepción del conflicto, y da la sensación de que tanto palestinos como israelíes se han sentado a negociar sobre la base de un hartazgo de la situación que parecía bloqueada en buena parte por la obstinación de quién fue durante mucho tiempo el rais palestino, Yasir Arafat. El optimismo ha inundado páginas en los periódicos, pero los diplomáticos expertos en este largo conflicto no las tienen todas consigo. Es verdad que Sharm el Sheij es un paso muy importante para la paz, pero es un paso dado al borde de un precipicio y el riesgo de caer al abismo sigue ahí y, por desgracia, hay muchos intereses luchando para que la paz no llegue nunca entre palestinos e israelíes, y no sólo dentro de ambos pueblos.
Esto es sabido. El conflicto que enfrenta a palestinos e israelíes alimenta intereses económicos fuera de las fronteras del mismo, comenzado por el lucrativo mercado negro de la venta de armamento, que tiene en ambas partes a buenos clientes. También alimenta los intereses de los fundamentalistas islámicos, para los que el conflicto con Israel implica un motivo de extensión de su ideología totalitaria basada en el odio a los judíos y a quienes les apoyan, fundamentalmente Estados Unidos y Occidente. No digamos para los terroristas que utilizan como excusa el conflicto. Eso no quiere decir que si llegara la paz entre Palestina e Israel el terrorismo dejaría de existir, pero tendría que buscar nuevas motivaciones. Dentro de Israel, la extrema derecha se opondrá siempre a que los palestinos tengan un Estado independiente propio. Y dentro de Palestina, los grupos extremistas se opondrán a ninguna clase de acuerdo con Israel que suponía ceder en las pretensiones palestinas. De hecho, Hamas ya ha anunciado que estará vigilante y que no acepta la tregua si no se produce la excarcelación de presos palestinos. Poner de acuerdo a todas las facciones será un esfuerzo importante por parte de Abu Mazen. Tampoco Sharon tiene todas las cartas en la mano porque, aunque cuenta con el apoyo de los laboristas, hay divisiones dentro de su propio partido. Es decir, que tanto Mazen como Sharon han reabierto el camino de una nueva negociación sobre bases muy débiles. Pero, dicho esto, en el esfuerzo de todos estará que la paz se logre.
Las conversaciones de Sharm el Sheij implican que la Hoja de Ruta del cuarteto de Madrid vuelve a ponerse sobre la mesa. Los pasos que se proponían y que llevan retrasándose desde 2003 están de nuevo ante la posibilidad de llevarse a cabo. Es una pena que en ese proceso, impulsado entonces por España, nuestro país haya dejado de tener papel alguno, a pesar de las tradicionales buenas relaciones con el mundo árabe. Y es que los malentendidos con Estados Unidos y la impresión que existe en Europa de que nuestra diplomacia ha caído en una especie de indefinición permanente, hacen que España haya pasado a ocupar un papel de cuarta o quinta en la escena internacional. Y Estados Unidos va a tener una influencia decisiva en los próximos pasos que se den para el camino de la paz entre israelíes y palestinos. Pero, además, los norteamericanos quieren que Europa vuelva a consensuar con Washington las acciones de política exterior en Oriente Medio, y en ese sentido se ha manifestado Condolezza Rice, la secretaria de Estado, al reclamar un “nuevo capítulo” en la alianza entre Europa y América. Para ello la semana pasada realizó una gira que la llevó por casi todas las principales capitales europeas... salvo Madrid. Empieza a ser grave que España se quede al margen de los movimientos que se están produciendo en el orden mundial.
Federico Quevedo
Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | INTERNACIONAL | Comentarios (0) | Referencias (0)
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