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Domingo, 30 de enero de 2005

DOS PALABRAS

TELEBASURA Y LA LEY DEL ‘TODO VALE’


Me ha costado dios y ayuda llegar a entender hasta que punto de bajeza humana se puede llegar para acudir con toda la parsimonia del mundo a un programa de televisión de máxima audiencia para contar, con pelos y señales, con demasiados pelos y señales, como se cometió un delito de colaboración voluntaria al suicidio que es como lo hubieran catalogado los tribunales de haberlo podido sentenciar, por más que para mi se trate de un homicidio en primer grado siendo generosos, porque realmente debería calificarse de asesinato sin más, pero en la medida que la víctima estaba de acuerdo con la consumación del delito ningún jurista aceptaría tratarlo desde ese punto de vista. Lo que hizo Ramona Maneiro fuete matar a Ramón Sampedro. Es lo mismo que si un suicida se pusiera al borde de una cornisa en el tejado de un edificio de veinte plantas, y nos pidiera nuestra colaboración con un empujoncito.

Lo de Ramona Maneiro trasciende el propio debate sobre la eutanasia y entra de lleno en el de, por una parte, el respeto a las leyes y las reglas del juego y, por otra, si para ganar audiencia en la televisión vale todo, incluso permitir que alguien reconozca que ha cometido un delito penado por la ley, y hacerlo cuando, supuestamente, este ha prescrito. No se si me produce más repulsa la bajeza humana de quién cometió el delito, o la de quién se ha aprovechado de la situación para ganar audiencia. Algo ocurre en esta sociedad cuando un programa de telebasura llega a estos extremos sin que nadie diga nada e intervenga para evitarlo. Es más, los medios de comunicación metemos todavía más el dedo en la llaga entrevistando a Ramona Maneiro e, incluso, invitándola a participar en chats en internet. A partir de aquí ya pueden sorprendernos pocas cosas.

Lo que hizo Ramona Maneiro constituiría un delito de cooperación al suicidio incluso existiendo una ley que autorizara la eutanasia. Es verdad que se me dirá que si existiera esa ley no habría hecho falta que Ramona Maneiro acercara aquel vaso con cianuro a la boca del tetrapléjico gallego, pero el caso es que lo hizo y, dicho simple y llanamente, mató a un ser humano, decidió por sí misma sobre la vida de otra persona, una prerrogativa que quienes estamos en contra de la pena de muerte creemos que ningún hombre sobre la tierra posee. Arrebatar una vida debería ser un delito que no preescribiera nunca. Una sociedad debe construirse sobre la base de unos valores mínimos, entre ellos el respeto a la vida humana que no es un bien individual, sino colectivo. Por eso nuestra jurisprudencia condena el suicidio.

La convivencia social exige el necesario respeto a las leyes y el Estado de Derecho debe velar por su cumplimiento. Eso requiere también la colaboración de todos a la hora de rechazar conductas que van contra el ordenamiento jurídico establecido. La inmensa mayoría reprobamos el ‘Plan Ibarretxe’ porque entendemos que implica un desorden de nuestro modelo de Estado y el orden constitucional. Pues bien, lo que hizo Ramona Maneiro fue cometer un delito, y no debería, en ningún caso, presentarse como ejemplo de conducta en un programa de televisión. Ya es bastante denigrante que la telbsaura nos ofrezca a todas horas comportamientos deplorables y los ensalce como si se tratara de lo más normal, para que además nos presente el famoso ‘lado humano’ de la comisión de un delito. ¿A que no aceptaríamos un programa que nos sirviera de primer plato el ‘lado humano’ del etarra De Juana Chaos?

Sin embargo, los medios audiovisuales se han instalado en la ley del ‘todo vale’. Ana Rosa Quintana tiene que robarle audiencia como sea a Maria Teresa Campos, y ese ‘como sea’ es un cajón de sastre en el que cabe todo, incluida la confesión en directo de un delito. Pues este es el reto que tienen quienes de verdad quieren hacer algo por acabar con los excesos de la ‘telebasura’, es decir, el Gobierno y las fuerzas políticas parlamentarias. Que Ramona Maneiro se presente en un plató de televisión para decir “yo he matado a Ramón Sampedro” debería de estar terminantemente prohibido, como debería estarlo que De Juana Chaos acudiera al mismo plató a contar como llevó a cabo los 25 asesinatos por los que sólo ha pasado 18 años en la cárcel. Y esto, insisto, trasciende el debate sobre la eutanasia porque afecta a lo más elemental: El respeto a la vida y la reglas del juego.

Federico Quevedo

Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | CULTURA | Comentarios (1) | Referencias (0)

Comentarios

hola que tal, la verdad si estoy de acuierdo con la eutanasia y tambien con el hecho de que el señor Ramón Sampedro tuviera total control sobre su vida, pero tambien estoy muy de acuerdo con lo que usted esta diciendo en esta columna, me parece correcto y me parece una aberracion que la señora Ramona Maneiro, contara todo con pelos y detalles prestandose para la bajeza de ese programa que lo unico que queria era ganar audiencia, incluso, que essto creo que no lo menciono, enfrentando a la familia del señor Ramon con Ramona Maneiro, me parece una bajeza y algo que se debe tratar de evitar.

jose luis perez | 14-07-2005 02:02:30

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