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Jueves, 21 de septiembre de 2006

No todos somos Rubianes

Por suerte, créanme. No lo somos porque, para bien de la convivencia en general, no todos somos unos groseros, unos impertinentes, unos maleducados, unos irrespetuosos, unos malhablados, unos soeces, unos lenguaraces, unos insolentes, unos descarados y unos chaqueteros. Y, sobre todo, nos somos unos sectarios a pesar de que para las fuerzas de la izquierda formemos parte de una caverna tenebrosa. Ustedes, que son lectores inteligentes y avispados, convendrán conmigo en que si el actor Pepe Rubianes hubiera dicho de Catalunya en Telemadrid lo que de España dijo en la TV3, habría sido objeto de un verdadero linchamiento moral –si no del otro- por parte de la misma izquierda que ahora se lleva las manos a la cabeza simplemente porque, por una cuestión de respeto a las instituciones y a la nación que nos da cobijo, se le ha negado un teatro público para representar su obra Lorca somos todos, que sí que podrá representar en una sala que le ha cedido el sindicatro CCOO. Y me parece bien.

Ni que decir tiene que en el caso contrario Rubianes habría sido objeto de una persecución implacable, declarado persona non grata en Catalunya, y que si alguna sede del PP se hubiera puesto a su disposición para representar su obra, habría sido quemada por las juventudes neonazis de ERC, y sus militantes molidos a palos por los mismos que el otro día llevaban camisetas en las que se podía leer Rubianes somos todos con el amparo de ese personaje que se ha mostrado capaz de dejar a Goebbels en pañales llamado José Montilla. Yo se que al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, le ha costado tomar esa decisión, pero la aplaudo, porque no es pertinente que un político que cree en la idea de España y que asume el espíritu de concordia que hizo posible la transición acepte de buen grado que un sujeto afirme en una televisión controlada con dinero público, es decir, con los impuestos de todos los españoles: “Que se metan a España en el puto culo a ver si les explotan los huevos”.

En fin, no sigo transcribiendo las declaraciones de este personaje porque, sinceramente, me producen náuseas, y ustedes ya las conocen. En cualquier otro país serio, semejante alegato contra la nación, contra la Patria, sería objeto de denuncia y de sanción, pero en este nos seguimos avergonzando, por desgracia, de ser lo que somos, a pesar de que nuestra historia es rica en azañas que hemos conseguido llevar a cabo, precisamente, porque trabajamos codo con codo bajo una misma idea de España y de proyecto futuro en común. Pero esta es nuestra tragedia, la España inteligible sobre la que escribió Julián Marias, inmersa en un pesimismo antropológico que llevó a Ortega a afirmar que “por una curiosa inversión de las potencias imaginativas, suele el español hacerse ilusiones sobre su pasado, en lugar de hacérselas sobre el porvenir, que sería más fecundo”. El español no tiene la entereza moral del orgullo, más bien al contrario parece avergonzarse de sí mismo, y eso acaba en aquello que también denunciaba Ortega: “Hay pueblos que se quedan por siempre en ese estadio elemental de la evolución que es la aldea”.

Recientemente un amigo me contaba que durante un viaje al extranjero este verano, había coincidido en un grupo con otros españoles, lo cual no supo hasta que la guía preguntó las nacionalidades de los viajeros. No hubo problemas con los españoles hasta que llegó el turno a unos catalanes que, en perfecto castellano, negaron su españolidad para desconcierto de la guía y los organizadores del viaje, y vergüenza de mi amigo y el resto de los compatriotas allí presentes. Fuera de nuestras fronteras no se entiende esta obsesión antiespañola de vascos y catalanes, salvo en aquellos países que han sufrido el efecto de la balcanización y sus nefastas consecuencias. Pero, sobre todo, lo que es incomprensible es ese odio irrefrenable hacia todo lo español, como si de verdad durante siglos hubieran sido vendidos como esclavos a los señores feudales castellanos, cuando la realidad es que vascos y catalanes han contribuido de manera muy activa y generosa a la configuración de España como nación de ciudadanos libres e iguales en derechos y deberes.

Pero más sorprendente, si cabe, es el hecho de que la izquierda española, tradicionalmente centralista, se haya subido al carro de esta ola separatista y de odio hacia todo lo español, aunque si nos atenemos al devenir de nuestra historia, lo cierto es que unido a la izquierda ha ido siempre un espíritu antinacional y destructivo, quizás porque la izquierda es consciente de que las empresas nacionales son propias de una cultura liberal del esfuerzo y la libertad individuales, ajenas, obviamente, a su concepción totalitaria del poder. Solo desde esta perspectiva es comprensible el ataque despiadado y obsceno de Rubianes a España. Rubianes, gallego de nacimiento y educación, es tan español como cualquiera de nosotros, y el lo sabe, pero personaliza en la idea de España el odio que destila la izquierda hacia todo aquello que desborda sus esquemas utilitaristas, y no duda en participar de la propaganda totalitaria cuyas consecuencias “son la destrucción de toda moral social, porque minan uno de sus fundamentos: el sentido de la verdad y su respeto hacia ella” (F. A. Hayeck).

Por eso no todos podemos ser Rubianes. No podemos ser Rubianes los que creemos en la libertad individual, en la democracia, y en el respeto a las ideas de los demás. Y me responderán ustedes que hay que respetar a Rubianes... Si, pero no a sus insultos y sus obscenidades. No al modo grosero y lenguaraz con el que ataca una idea común y esencial para nuestra convivencia. Los mismos que defienden a Rubianes, los de la camiseta, son los que cuando el PP organiza un acto para sus militantes acuden a atemorizar, insultar e, incluso, agredir, simplemente porque no pueden aceptar que haya gente que no piensa como ellos, y hacen buena aquella afirmación de Mussolini según la cual “conforme la civilización asume formas más complejas, más tiene que restringirse la libertad del individuo”. Quienes creemos en la pluralidad no podemos ser Rubianes. Quienes creemos en la liberalización, no podemos ser Rubianes. Quienes creemos en el esfuerzo individual y colectivo como receta para el desarrollo, no podemos ser Rubianes.

Rubianes pertenece a la cultura del subsidio y la planificación, a la mentalidad de la subvención y la ayuda del Estado. Rubianes es de los que creen que la cultura, ‘su’ cultura, debe sufragarse con los impuestos de ciudadanos a los que se somete a la obligatoriedad ideológica y fiscal. Ellos no aceptan la discrepancia ni siquiera a la hora de decidir si nos gusta o no una determinada manifestación de ‘su’ cultura: aunque no paguemos el ticket de la entrada, habremos contribuido con nuestros impuestos a la supervivencia de lo que, probablemente, siempre será un alegato contra una parte de la sociedad cuyo fundamento ideológico es radicalmente distinto al suyo. No digo yo, que no lo se, que su obra Lorca somos todos, sea fruto de la subvención, aunque no me extrañaría. Pero si no es esa obra, será otra que, igualmente, incida en la separación, en la ruptura, en la consagración de las ‘dos Españas’ que tanto daño ha hecho a nuestra convivencia favoreciendo nuestro desarrollo como aldea en lugar de cómo país. Sinceramente, si Lorca levantara la cabeza, dudo mucho que estuviera de acuerdo con todo esto, y mucho menos con Rubianes.

¿Saben una cosa? De todo este fanatismo o, mejor, contra todo este fanatismo escribía, y lo hacía con una habilidad magistral, Orianna Falacci. Su muerte deja un vacío inconmensurable en la causa de la lucha por la libertad. Ojalá la haya acogido el cielo en su seno. Descanse en paz.

Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | General | Comentarios (5) | Referencias (0)

Martes, 12 de septiembre de 2006

Declive de España

Unas horas antes de empezar a escribir estas lineas, un buen amigo a quien pedí consejo post-vacacional sobre el tema de este primer artículo tras el descanso estival, me dijo sin dudarlo: “Tienes que escribir sobre el declive de España”. Eso es muy amplio, le vine a decir. “Si, porque son muchos los motivos que pueden llevar a afirmar que hay un declive de la idea de España tal y como la concebimos en la Transición, pero de lo que yo te hablo es de una crisis de ideales, del agotamiento de los principios éticos que hicieron posible la transformación tan espectacular que hemos vivido en estos treinta últimos años. Te hablo, en definitiva, de una crisis moral”. Lo expresa muy bien Giovanni Sartori al señalar como el hombre occidental ha dejado de ser un ‘ser moral’ para convertirse en un ‘animal económico’. Y en España vivimos ante la constatación de cómo los individuos, ante su progreso económico, son perfectamente capaces de abandonar en la cuneta cualquier ideal y permitir que su Gobierno profundice en el desarme moral y político de una sociedad instalada en el conformismo y la complacencia.

Duro, ¿verdad? Se que no es lo más optimista después de unos cuantos días de descanso y relajación. Pero lo cierto que solo el mes de agosto ha servido como espejo de esta sensación de declive: desde la crisis humanitaria de los inmigrantes, hasta la hipocresía del envío de tropas al Líbano en nombre de una falsa paz, pasando por los incendios y las crisis aeroportuarias, para finalizar en la peor de todas las humillaciones morales, es decir, la claudicación ante el terror en todas sus formas. Probablemente lo peor que pudo hacer el Gobierno de Aznar fue forzar un progreso económico que nos ha instalado en una posición tan acomodada que nos ha hecho cerrar los ojos y taparnos los oídos ante el modo en el que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero esta apretando las tuercas del desarme moral y el emborronamiento de nuestra identidad. Es cierto que, como me recuerdan muchas veces los foreros de este diario, España no se ha roto al día siguiente de que se aprobara el Estatuto Catalán. Nunca dije que sería así. Pero el final del modelo que todos aceptamos tras la muerte del dictador no llega porque Maragall y Carod Rovira salgan al balcón del Palau de la Generalitat a proclamar la independencia de Cataluña. No, llega porque una vez aprobado el Estatuto son varias las leyes que el Gobierno va a llevar al Parlamento en este nuevo periodo de sesiones que no serán de aplicación en aquella Comunidad. Se ha acabado con los principios de igualdad y solidaridad interterritorial, que eran esenciales para la construcción nacional.

Tocqueville, que fue uno de los grandes ideólogos de la democracia liberal, afirmó un 12 de septiembre de 1848 ante la Asamblea Constituyente francesa lo siguiente: “La democracia y el socialismo se unen solo por una palabra, la igualdad; pero nótese la diferencia: la democracia quiere la igualdad en la libertad, el socialismo quiere la igualdad en las incomodidades y en la servidumbre”. Es decir, en la falta de libertad. De manera sinuosa, de tal forma que casi ni nos damos cuenta de cómo vamos cediendo espacios de libertad individual a favor de una idea colectivista de entender las relaciones humanas, pero lo cierto es que en favor de la igualdad predicada desde una ideología instalada en el radicalismo y el conformismo moral, la libertad comienza a ser un bien escaso. Hemos dejado atrás la ética kantiana para entregarnos rendidos a la ética comunista del ‘todo vale’. Por eso hemos estrechado lazos con el populismo antiamericano de latinoamérica y por eso defendemos el derecho de Irán a tener armas nucleares. ¿O es que piensan que lo que afirmaron Máximo Cajal, el embajador de Rodríguez para la Alianza de Civilizaciones, y Felipe González en Irán no está de acuerdo con la filosofía que impregna al nuevo Ejecutivo?

De ahí que tache de cínica e hipócrita la decisión del Gobierno de enviar tropas al Líbano. Lo mínimo que podría hacer Rodríguez es, como le ha pedido Mariano Rajoy, comparecer en el Parlamento y dar explicaciones de una misión que, en absoluto, está exenta de riesgos. Es una misión de guerra, de guerra contra el terrorismo. Terrorismo financiado y protegido por Siria e Irán, los dos países ante los que el Gobierno de Rodríguez se muestra complaciente, porque participan del objetivo antinorteamericano que delimita buena parte de la política de los regímenes populistas latinoamericanos y los islamistas radicales. ¿Porqué? Estados Unidos, con todos sus errores y sus equivocaciones, es la imagen de lo que más odian: la democracia liberal, la libertad individual. ¿Porqué oscura razón nuestro Gobierno se alinéa con los paladines del terror, los apóstoles del odio, los predicadores de la violencia y la muerte? Sartre, que no es, ni mucho menos, uno de mis favoritos, escribía junto a Merleau-Ponty en Temps Modernes, tras la II Guerra Mundial, una dolorosa reflexión: “Creíamos, sin pruebas, que la paz era el estado natural y la sustancia del universo, que la guerra no era más que una agitación temporal de su superficie. Hoy reconocemos nuestro error: el fin de la guerra no es sencillamente más que el fin de esta guerra”.

Lo que se está jugando en el tablero de las relaciones internacionales, y en el tablero de las nacionales, no es más que la supervivencia de un modo de entender las relaciones humanas, un modo heredado de los padres de la democracia liberal, con el que quieren acabar las fuerzas del terror y del totalitarismo. La negociación con ETA y la claudicación del Gobierno al chantaje terrorista pone de manifiesto la debilidad extrema de un sistema de valores en crisis, como decía al principio. El mismo hecho de que los atentados del 11-M lograran su objetivo de cambiar un Gobierno nos enfrenta ante la cruda realidad de nuestros días: matar es rentable a la hora de obtener determinados objetivos. Lo demuestra la manera en que el Gobierno de Rodríguez se pliega a las exigencias de los terroristas, la manera en que la propia sociedad, quizás inconscientemente, se plegó a la exigencia terrorista de provocar un vuelco electoral, la manera en que buscamos el modo de no incomodar a regímenes que han hecho del nihilismo una bandera definitiva, y del odio una arma eficacísima que, como afirma André Glucksmann, “multiplica por diez el miedo que difunde”. Y nosotros, en lugar de situarnos definitivamente del lado de la libertad y la democracia, jugamos a ser condescendientes con ellos.

Ese es el declive moral de nuestro país. Nada funciona. Da igual que se trate de pavorosos incendios que asolan regiones enteras, que de la invasión de nuestras costas por cayucos repletos de inmigrantes que huyen de la miseria y de los cuales muchos fallecen en el intento. El Gobierno no tiene respuestas. No sabe qué hacer, y se limita a firmar convenio tras convenio sin que realmen se adopten medidas eficaces para paliar los problemas. Y lo que cabe preguntarse es si, realmente, existe voluntad de querer afrontarlos o, por el contrario, lo que realmente mueve al Gobierno de Rodríguez es un interés ideologista por seguir apretando las tuercas de ese desarme moral al que contribuye eficazmente la sensación de caos. “Para el ideólogo, quien disiente es un enemigo que debe ser tratado como enemigo. Y para él, el máximo enemigo ‘objetivo’ es precisamente el pluralismo”, escribe Sartori. Durante treinta años hemos vivido intentando llevar a cabo un modelo de libertad y democracia muy determinado, a cuyas reglas del juego incluso se sometió el socialismo durante poco más de una década de Gobierno. Pero ahora ese mismo socialismo ha vuelto a abrir la puerta de un ideologismo conformista y pragmático que abandona los ideales que hicieron posible la Transición. Esto es lo que nos vamos a jugar en el futuro, en un curso político en el que las urnas vuelven a estar presentes después de dos años y medio de silencio.

Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | POLITICA | Comentarios (1) | Referencias (0)

Viernes, 21 de julio de 2006

Zetapé y el Estado de sitio

¡Pobres gordos, la que se les viene encima! La diferencia entre un Estado democrático y otro policial radica en que en el primero a los gordos se les trata en igualdad de condiciones que a los flacos, es decir, se cumple el mandato constitucional de no hacer discriminaciones por razón de raza, sexo, religión y contorno, con la excepción de que algunos necesiten dos asientos del autobús para aposentar sus nalgas. Pero en el segundo, a los gordos se les envía a la última fila, se les sienta en un lugar aparte, se les señala como tales y se les obliga a hacer dieta a base de ensalada de endibias y puré de zanahoria, mientras el resto de los compañeros del colegio comen chuletas de ternera con una copiosa ración de patatas fritas, helado de vainilla y chocolate, acompañado todo ello de una deliciosa coca-cola –esto último, en los de pago-.

Lo del Estado policial que le gusta a Zetapé comenzó hace cosa de un año, o un poco más, con aquella famosa ley que practicamente calificaba a los fumadores como una especie a extinguir, literalmente, haciéndoles tener un insoportable complejo de culpabilidad por el simple hecho de tener entre sus manos un Marlboro –light-. Antes, fumar era una debilidad. Ahora es casi un delito penado con la perpétua. Se ve que a la ministra le pareció poco, y ya desde hace unos meses amenazó con una ley contra la obesidad que ahora se presenta desafiante: fuera los gordos, por decreto. No es la única amenaza de control de nuestros hábitos más íntimos. El Gobierno pretende meter en la cárcel a los conductores que corran por encima de los límites de velocidad. Ni siquera se plantea que la pena deba estar relacionada a la gravedad del delito, ¡qué más da! Para ellos, la seguridad jurídica es un conceto, como diría Pepe Blanco, arcaico y retrógado, propio de fachas ultramontanos.

Ahora lo que se lleva es pasarse la seguridad jurídica por el arco del triunfo, que es lo más progre. Saltarse el límite de velocidad es una falta administrativa cuya sanción corresponde al Código Civil, salvo que como consecuencia del exceso de velocidad se produzca un accidente y a partir de ahí se añadan toda clase de agravantes. Pero no, lo que pretende el Gobierno es aplicarle el Código Penal a quien se acaba de comprar un BMW de la serie 100 y quiere ver hasta donde llega pisando a fondo el acelerador. Dicho en lenguaje que podamos todos entender, aquí de lo que se trata es de controlar los hábitos de las personas. Ni George Orwell se hubiera podido imaginar tanta empatia entre este Gobierno y el Gran Hermano. Así que, a partir de ahora, los gordos ya pueden prepararse. En este país ya no se puede ser gordo, ni fumador, ni conductor, ni padre/madre de familia, ni católico, ni del PP. Todo ello conlleva el rechazo social y la aplicación de la más dura legislación penal. Lo que si se puede ser es progre, gay, independentista, etarra y anoréxico/a, o al menos parecerlo, como la vice.

Así que los gordos tienen sus días contados en manos de la ministra Salgado, que se ha convertido en un eficacísimo ariete de la política social de Zetapé. A partir de ahora van a poner básculas en la entrada de los colegios, y en lugar de separar a los alumnos en función de la primera letra de su apellido, lo harán por libras de vellón, de tal modo que los gordos acaben todos juntos en un aula mientra el resto de las criaturas en edad escolar les observen desde la vitrina y les hagan burla, que ya sabemos lo simpáticos que son los niños para estas cosas. En mi clase había un gordo que nadie sabía como se llamaba, porque todos le conocían por el sobrenombre de chorizo de Pamplona, lo que pasa es que este te arreaba un guantazo que te dejaba mirando pa Sevilla –vivíamos en Bilbao-, así que se lo decían a no menos de cinco metro de distancia para poder iniciar la carrera con ventaja porque, eso sí, a los cien metros el pobre caida derrengado.

El caso es que si un chaval con unos kilos de más llega al colegio y la báscula de la entrada le delata, aparecerá un hombre gris, vestido de gris, con camisa gris y corbata gris y un cigarro en la boca que le dira: “¡A ver, puto gordo! ¿Cuántos bollos te has comido hoy?”. “Ninguno, señor”, contestará el chaval totalmente acojonado. “¡Pues te vas a pasar toda la semana a dieta de melocotones! ¿Ententido?”. “¡Señor, si señor!”, contestará el chaval haciendo el clásico chasquido seco con los tacones de sus botas modelo Gorila años veinte, que serán las que ponga de moda la ministra Salgado para uniformar a todos por igual. Claro que la peor tortura para el chaval que se ha pasado en unos kilos del peso ideal que la ministra Salgado decida que es el peso ideal, será cuando salga al patio de la... perdón, del colegio, y en lugar de jugar al fútbol el mismo hombre gris, vestido de gris, con camisa gris y corbata gris y un inacabable pitillo en la boca le ponga a hacer tandas de cien flexiones, alternándolas con vueltas completas al perímetro escolar hasta batir el record de El Guerruj –y quedarse igual de fino-.

La ministra Salgado y el Estado policial de Zetapé quieren una nueva raza de seres humanos que no piensen por sí mismos y que coman lo que el estado les diga que tienen que comer y a que hora. Vamos, que lo que pretende Zetapé es controlar nuestros hábitos, nuestros comportamientos... No digo yo que no haya que luchar contra la obesidad infantil, que es mala cosa, pero, ¿a alguien se le ha ocurrido pensar que además de en el colegio, los niños comen en casa? ¿Alguien ha tenido en cuenta que separar a los niños gordos en el comedor y darles una dieta distinta a la del resto es, dicho con total claridad, una discriminación y, por lo tanto, inconstitucional y que, además, puede provocar daños psíquicos en ocasiones irreparables en estos niños? No, ¿verdad? Porque de lo que se trata, realmente, no es de controlar la obesidad, porque en caso contrario antes de hacer una ley tan antinatural la ministra habría consultado con las organizaciones de padres y con pediatras de prestigio... Se trata de otra cosa.

Si me apuran, a mi no me parecería mal que el Ministerio les aconseje –y digo aconseje- a los colegios que en lugar de tres días carne y dos pescado en los almuerzos, sea al revés, y que además la merluza en lugar de ser Pescanova congelada, sea pescadilla fresca del Cantábrico desembarcada esa misma mañana en las lonjas del puerto de La Coruña. Pero separar a unos alumnos de otros por el hecho de ser obesos, o gordos, es una barbaridad. ¿Qué va a ser lo siguiente, decirnos lo que tenemos que leer, lo que podemos ver en la tele, a qué tienen que jugar nuestros hijos, a donde podemos ir de vacaciones, lo que podemos hablar y lo que no, la ropa que nos ponemos, el calzado que llevamos, el color del pelo, el tono de la piel...? ¿Harán una ley contra los bajitos, contra los cojos, contra los ciegos, contra los que no hablan catalán, contra los que van a misa, contra los que llevan calcetines blancos...?

Si este fuera un Estado normal con un Gobierno democrático y normal, la lógica dice que en lugar de una ley o una norma contra la obesidad, se habría hecho una campaña con medidas concretas a favor de una dieta equilibrada, educando no solo a los niños, sino también a los padres, en los beneficios de comer sano... Pero de eso nada. Este es un Gobierno al que le gusta prohibir y sancionar, al que le encanta decirnos lo que podemos hacer y lo que no, con quien nos podemos casar, lo que podemos comer, a quien tenemos que votar... y como una cosa lleva a la otra, cada vez que saque una ley en contra de las personas y sus hábitos, como es la ley del tabaco, como es este proyecto contra la obesidad infantil, como es el proyecto de sancionar con cárcel las faltas de tráfico, no le parecerá suficiente control sobre el comportamiento, y querrá más, y más, y más... Zetapé se está convirtiendo en un poderoso enemigo de la libertad individual. Ahora les ha tocado a los gordos... Ya veremos quienes son los siguientes.

Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | SOCIEDAD | Comentarios (2) | Referencias (0)

Lunes, 17 de julio de 2006

Estos son los amigos (terroristas) de Zapatero



El Hezbolla surgió a principios de Los 80 en plena guerra del Líbano, como una fusión de distintos grupos religiosos shiítas incentivados por Irán. Su historia y sus conexiones con el terrorismo palestino e internacional.

Un poco de historia

El grupo terrorista Hezbolla, el "Partido de Dios'' o Movimiento de Resistencia Islámica surgió a principios de Los 80 en plena guerra del Líbano, como una fusión de distintos grupos religiosos shiítas incentivados por Irán.

El objetivo del nuevo grupo era crear en el Líbano una República Islámica, de acuerdo al modelo de la República Islámica de Irán, surgida años antes, tras la revolución de Jomeini en 1979.
Entre sus fundadores se cuentan Abas al-Musawi, Subhi Tufeili y Muhamad Yazbek, todos clérigos shiítas educados en Las ciudad Santa de Najaf (en Irak), donde predicaba el Ayatola Jomeini antes de la revolución iraní.

Su líder espiritual es el sheij Muhamad Husein Fadlallah, autoridad máxima de la shia en el Líbano. Desde 1992, Hasan Nasrallah actúa como secretario general de la organización y Naim Kasem como vice-secretario.

El nuevo gobierno revolucionario de Irán vio en la numerosa comunidad shiíta del Líbano la vanguardia para exportar la revolución islámica a todo el mundo árabe. El segundo objetivo de Irán al incentivar la creación del grupo terrorista Hezbolla fue tener un aliado en un país limítrofe con Israel y de esta forma aumentar su influencia en conflicto árabe- israelí y consolidarse como líder de Los países que niegan la legitimidad de la existencia del Estado.

La presencia del ejército israelí en el sur del Líbano hizo que este segundo objetivo pase a ser el más importante, y de hecho, el movimiento centró su lucha en su expulsión, apuntándose una victoria al retirarse Tzáhal definitivamente de la franja de seguridad en Mayo del 2000. Desde el principio, Irán proveyó al grupo terrorista Hezbolla de dinero, armamento y también entrenamiento militar por medio de Las guardias de la revolución, grupos armados iraníes que actuaron en el suelo libanés desde 1982. El movimiento siempre fue abiertamente un brazo de la revolución islámica iraní y en todo evento del grupo terrorista Hezbolla siempre hay retratos de Jomeini y otros líderes iraníes.

Todo este apoyo no podía haberse llevado a cabo sin la estrecha cooperación de Siria, país que dominaba el Líbano desde 1976. El pacto que se estrechó entre Teherán y Damasco permitió a lo largo de Los años el libre Paso de hombres y armamento de Irán al Líbano. Esto benefició mucho al gobierno de Afees Asad, ya que la acción del grupo terrorista Hezbolla contra la presencia israelí y contra la intervención política de Estados Unidos respondía a Los intereses de Siria.

De ahí en más Las relaciones entre el movimiento y Siria continuaron bajo el mismo modelo: Siria permite incondicionalmente la ayuda iraní al grupo terrorista Hezbolla a la vez que utiliza al movimiento para promover sus objetivos, mantener la tensión en el límite con Israel o intervenir en Los asuntos internos del Líbano.

En Los últimos años se estima que Damasco provee también al grupo terrorista Hezbolla de armamento y misiles de fabricación siria 202-mm que pueden alcanzar todo el norte de Israel. Esto ocurre especialmente desde que Israel pidió a Turquía que prohíba a Los iraníes utilizar su espacio aéreo para enviar armas al grupo terrorista Hezbolla vía Damasco. Los turcos aceptaron el pedido israelí y esta vía fue cerrada.

Desde la asunción al poder de Bashar Asad, Las relaciones entre Siria y el grupo terrorista Hezbolla son más estrechas, debido a la relación personal de Nasrallah con el presidente Asad, quien dice admirar al secretario general del movimiento. Igual que en el pasado, Siria USA también al grupo terrorista Hezbolla como su Carta más importante en Las negociaciones con Israel.

El Movimiento de Resistencia Islámica actúa en Los campos civil y militar. En el campo civil, al igual que otros movimientos islámicos en el mundo, ofrece una red de servicios sociales alternativos para la población shiíta necesitada, especialmente en el sur del Líbano. Por medio de estas obras sociales el movimiento siempre contó con apoyo popular.

El brazo militar está formado por una milicia que utiliza la guerra de guerrillas contra Israel, que se estima cuenta con unos 6.000 hombres. La guerrilla se basa en el apoyo popular y utiliza casas particulares y otros lugares civiles como base de Las acciones militares.

La guerra de guerrillas se fue instaurando con Los años, especialmente luego de la retirada de Israel del Líbano en 1985 y la centralización de la lucha en la Franja de Seguridad. Este método incluyó también el secuestro de soldados israelíes y el disparo de raquetas y misiles "katiusha'' contra Los poblados de la frontera israelí.

El grupo terrorista Hezbolla fue la única milicia que permaneció armada luego del final de la Guerra Civil libanesa y la firma del tratado de Taif en 1989. Esto fue gracias al pacto sirio-iraní, siendo Siria la fuerza fundamental que domina el Líbano desde entonces. El ejército libanés nunca se desplegó en Las zonas dominadas hasta hoy por el grupo terrorista Hezbolla.

Antes de centrarse en la guerra de guerrillas el grupo utilizaba (y siguió utilizando) otros métodos de lucha armada, atentados terroristas y secuestro de extranjeros dentro y fuera del Líbano.

El movimiento fue el primero que utilizó a terroristas suicidas para cometer sus atentados, y esto se dio por ejemplo en los atentados contra la embajada norteamericana en Beirut, contra el puesto de comando de los marines en Beirut, contra la base de la fuerza multinacional francesa en Beirut y contra los cuarteles de Tzáhal en Tiro durante 1983. El resultado de estos atentados fue más de 400 muertos y otros tantos heridos, y sin duda impulsaron la salida de las fuerzas extranjeras del Líbano.

En cuanto a acciones fuera del Líbano, el organismo siempre actúa como un brazo iraní, como en el caso de un atentado en una sinagoga en Estambul y el atentado contra la embajada israelí en Argentina en 1992, entre otros.

En 1992 el organismo se convirtió en fuerza política y participó en las elecciones parlamentarias libanesas, ganando ocho bancas en el Parlamento. El gobierno del Líbano, así como el gobierno sirio, ve al grupo como un movimiento legítimo de resistencia nacional que se opone a la "conquista sionista en el sur del Líbano'' y en ningún momento hizo nada para limitar su actividad o desarmarlo. Sin embargo, hay muchas voces dentro del país que se oponen a la actividad militar de la organización y la consideran un factor desestabilizante en toda la región.

Tras la retirada del Tzáhal de la franja de seguridad en mayo del 2000, el grupo terrorista Hezbolla se consolidó como el grupo que venció a Israel y fue modelo para organizaciones palestinas que luchan por la retirada israelí de los territorios. Al lograrse uno de sus objetivos, el movimiento se centra hoy en ganar mayor influencia en la política interna libanesa, a la vez que apoya abiertamente a los movimientos palestinos en la lucha contra Israel.

Asimismo, sostiene que Israel aún no se retiró de todo el territorio ya que hay una base de Tzáhal en Har Dov y por lo tanto, las agresiones contra esa zona son legítimas.

De acuerdo a la ONU, dicho territorio pertenece a Siria y no al Líbano y por lo tanto no fue incluido en la resolución 425 que exigía la retirada israelí. Siria contradictoriamente, por su parte acepta que el territorio sea "devuelto'' al Líbano.

Har Dov sigue siendo una buena excusa para el movimiento y para Siria, para aumentar de vez en cuando la tensión en la frontera.

Libanización de la Intifada

La retirada israelí del sur del Líbano fue considerada por el grupo terrorista Hezbolla como una gran victoria para el movimiento. Gracias a sus sofisticados medios de propaganda, especialmente el canal televisivo "Al-manar'', la organización pasó a ser objeto de admiración en todo el mundo árabe y modelo para los grupos palestinos. Hay quienes sostienen que la Intifada del Aqsa no hubiera estallado sin la inspiración del modelo libanés. Los jóvenes palestinos, especialmente del Al Fatá, decidieron imitar este modelo, renovar la Intifada y militarizarla con el objeto de expulsar a las fuerzas israelíes por medio de la lucha armada, tras el fracaso de las vías diplomáticas.

Sin embargo, la influencia del grupo terrorista Hezbolla en los palestinos no se redujo a una inspiración, sino que se concretó en ayuda militar y logística. Tanto el movimiento como su patrono, Irán, decidieron aumentar su intervención en el conflicto palestino-israelí y ser el elemento primordial en la nueva lucha.

Irán siempre mantuvo estrechas relaciones con el grupo terrorista Jijad islámica palestina, a quien proveía de ayuda financiera y militar ya a finales de los '80. Las relaciones de la el grupo terrorista Hezbolla con el terrorista Hamás se sentaron en 1992, cuando 415 terroristas de Hamás fueron expulsados de los territorios palestinos y fueron muy bien recibidos por el Movimiento de Resistencia Islámica, con quien compartieron horas de instrucción militar y entrenamiento.

Tras estos acercamientos, el grupo terrorista Hamás fue el primer movimiento conectado a los Hermanos Musulmanes (sunita) que abrió una oficina en Teherán tras los acuerdos de Oslo, y en 1998 el líder del movimiento, Ahmad Yasín, visitó Irán y consolidó las relaciones.

Estas relaciones de los grupos islámicos con Irán no se filtraron al público palestino mientras el proceso de paz avanzaba. La calle palestina era indiferente a la lucha de la el grupo terrorista Hezbolla en el sur del Líbano.

Sólo tras la retirada israelí y al renovarse la Intifada en octubre del 2000, en la calle palestina se comenzaron a ver banderas amarillas del grupo terrorista Hezbolla y la ayuda iraní recibió legitimación en las filas dela organización terrorista de Arafat, Tanzim, de Al Fatá que lideró la nueva revuelta.

Mas allá de la identificación ideológica, la presencia iraní y del grupo terrorista Hezbolla en los territorios palestinos se hizo tangente.

En marzo del 2002, un francotirador palestino bajo el comando del grupo terrorista Hezbolla se infiltró por la frontera norte y mató a siete israelíes en la zona de Matzuba. En junio, Israel detuvo a un oficial del grupo terrorista Hezbolla en Hebrón que aparentemente entró al país con pasaporte canadiense. Al mismo tiempo se encontraron en la misma zona minas utilizadas anteriormente por el grupo terrorista Hezbolla en el Líbano. Durante el operativo "Jomat Maguén'' el grupo terrorista Hezbolla disparó 1000 misiles anti-tanques y 1000 morteros contra posiciones israelíes en la frontera norte.

El líder del grupo terrorista Hezbolla Imad Mugnia estuvo involucrado en el envío de armas a la AP en el barco "Karin A'' interceptado por la fuerzas israelíes. Los disparos de misiles Kasam desde la Franja de Gaza hacia colonias israelíes en la Franja y hacia poblados del Neguev occidental son un método claramente tomado del grupo terrorista Hezbolla. Otros extranjeros fueron detenidos por Israel por actuar para la organización como así también algunos árabes israelíes.

"Las reglas del juego"

El grupo terrorista Hezbolla por lo tanto, hace todo lo posible para mantener su principal razón de ser y continuar la lucha contra Israel. A esos efectos cuenta con la ayuda de sus patronos Irán y Siria quienes utilizan a la organización para sus propios intereses. El gobierno del Líbano se calla ya que está totalmente dominado por Damasco y además, en los últimos años, recibe amplia ayuda económica iraní para la tarea de reconstrucción del país. La mayor preocupación del premier libanés, Rafik Hariri, es hacer obra y reactivar la economía libanesa para volver a convertir al país en lo que era antes de la guerra civil, "la Suiza del Medio Oriente''.

Mientras siga recibiendo ayuda financiera iraní y el grupo terrorista Hezbolla centre sus actividades en el sur del país -territorio donde el ejército libanés no pisa y ya es llamado "Hezbolla Land''- no hará nada para limitar al Movimiento de Resistencia Islámica. Sin embargo, si las acciones del grupo terrorista Hezbolla provocan reacciones israelíes en Beirut esta dinámica podría cambiar. Muchas voces en el Líbano salen en contra de la situación actual y piden también terminar con la dominación siria en el país. "¿Qué quiere el grupo terrorista Hezbolla?'', se preguntaba en una editorial hace unos dos meses el editor del diario cristiano "AL-Nahar'', Jubran Tweini, "Quiere arrastrar al Líbano y a toda la región a una guerra suicida? Demandamos -en base al acuerdo de Taif- disolver todas las milicias armadas y desarmar al grupo terrorista Hezbolla ya que ésas son armas ilegales. El verdadero peligro para el Líbano es dar al enemigo israelí una excusa para comenzar una guerra contra Siria y el Líbano''.

Si bien las voces de la oposición libanesa no han logrado aún cambios radicales, todos los actores de la región saben muy bien que no es el momento para un enfrentamiento militar en la frontera israelí-libanesa. Es por eso que tras la muerte de Habib Dadón z´l en Shlomi, todas las partes hicieron lo posible para actuar moderadamente y tranquilizar la zona. La respuesta israelí fue muy moderada y el grupo terrorista Hezbolla retrocedió sus fuerzas. De hecho, este ataque contra un poblado civil israelí mantuvo las reglas de juego con las que actúa el movimiento desde la retirada israelí: el fuego contra aviones está permitido siempre que no se dé una excusa a Israel para atacar el Líbano. La matanza de ciudadanos israelíes no es aceptada a menos que Israel haya atentado contra ciudadanos libaneses. Y es precisamente de esta forma que la el grupo terrorista Hezbolla explica su acción, vino en respuesta al atentado contra un líder de la organización, Husein Saleh, quien fue muerto el pasado 2 de agosto al explotar su auto en el sur de Beirut. Nasrallah sostiene que tiene pruebas de que el atentado fue perpetrado por Israel y de ahí los bombardeos una semana después. Desde el derrocamiento de Sadam Husein en Irak, la realidad regional cambió y esto no juega en favor del grupo terrorista Hezbolla y sus aliados. Siria está amenazada por Estados Unidos y no tiene ningún interés en ser el nuevo objetivo del ejército americano. A la vez quiere ser parte del proceso de reconstrucción de Irak y renovar el flujo de petróleo por el oleoducto cerrado por los americanos. El Líbano está en un momento de florecimiento de su industria turística y de crecimiento económico y ninguno de ambos países quieren renovar la guerra en el sur del Líbano, especialmente cuando Estados Unidos responsabiliza a Siria de toda acción del grupo terrorista Hezbolla. Los iraníes se enfrentan a olas de protesta popular interna y hay quienes estiman que un cambio de gobierno no está lejos, especialmente tomando en cuenta que todos los países que rodean a Irán están bajo la órbita de Estados Unidos o son sus aliados. Esta situación regional junto a la hudna palestina que aunque frágil sigue en pie, hacen que nadie quiera realmente "calentar'' la frontera israelí- libanesa, y seguramente el grupo terrorista Hezbolla seguirá actuando de acuerdo a las reglas de juego de los últimos tres años que son aceptadas por Siria, Irán y el Líbano.

Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | TERRORISMO | Comentarios (2) | Referencias (0)

Lunes, 10 de julio de 2006

11-M: Once mentiras, muchos interrogantes y una duda razonable sobre porqué nos ha ganado ETA

Primera mentira: Nos dijeron que los terroristas eran islamistas fanáticos pertenecientes a Al Qaeda pero los procesados son en su mayoría delincuentes comunes y casi todos ellos confidentes o controlados por las fuerzas de seguridad. Segunda mentira: Nos dijeron que los terroristas se dejaron en la famosa furgoneta Renault Kangoo de Alcalá una bolsa con explosivo pero los perros que la inspeccionaron no encontraron nada anormal. Tercera mentira: Nos dijeron que en la furgoneta acabaron apareciendo numerosos objetos que probaban la implicación de los terroristas en la masacre pero cuando los primeros policías inspeccionaron el vehículo en Alcalá no vieron ninguno de estos objetos. Cuarta mentira: Nos dijeron que una bomba no estalló y fue encontrada casi 20 horas más tarde en una comisaría de policía pero hay muchos indicios que apuntan a que, en realidad, esa bomba nunca estuvo en los trenes. Quinta mentira: Nos dijeron que el fallo de la bomba se debió a un error de los terroristas pero los indicios apuntan a que el artefacto fue diseñado de forma deliberada para que no estallase y pudiera servir de prueba incriminatoria.

Sexta mentira: Nos dijeron que los terroristas dejaron el día del atentado un vehículo Skoda fabia en Alcalá, que se encontró tres meses después pero hay evidencias que demuestran que el coche no se encontraba el día del atentado en el lugar donde más tarde sería hallado. Séptima mentira: Nos dijeron que los terroristas utilizaron el Skoda Fabia para realizar los atentados pero no hay ninguna prueba que apunte a que los terroristas estuvieron alguna vez dentro de ese coche salvo la ropa y efectos que se encontraron en su interior de forma harto sospechosa. Octava mentira: Nos dijeron que un grupo de islamistas puso las mochilas bomba en los trenes pero, al contrario que en Nueva York o Londres, las cámaras no lograron grabar la imagen de ninguno de ellos. Novena mentira: Nos dijeron que en Leganés se produjo un largo tiroteo entre los terroristas y la policía pero, tras la explosión, tan sólo se encontraron cinco cartuchos y ningún agujero de bala en las inmediaciones. Décima mentira: Nos dijeron que los terroristas de Leganés provocaron la explosión para suicidarse matando a todo el que se pusiera por delante pero estos islamistas tuvieron la delicadeza de esperar a que todos los vecinos saliesen antes de hacer estallar el edificio. Undécima mentira: Nos dijeron que el caso estaba claro y resuelto pero cada día se publican más informaciones que cuestionan la veracidad de la versión oficial.

Si tienen ustedes curiosidad y algo de tiempo, les recomiendo la web http://11m.fondodocumental.com/a/, en la que pueden encontrar numerosos datos sobre la investigación del 11-M y sobre todo, les abrirá un mundo nuevo de incógnitas que no podrían ni imaginar y que ponen de manifiesto como la verdad oficial no es más que una burda manipulación con la que nos quieren hacer creer, quieren hacer creer a las víctimas de ese atentado, que los autores del mismo fueron una pandilla de tipos con turbante y que lo mejor que pueden hacer a partir de ahora es encomendarse a Sanseacabó. Pues miren por donde, no va a ser así. Son muchas las preguntas a las que no se ha dado respuesta, o a las que se ha respondido con metiras y falsedades, como ha hecho el propio ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, a las 215 cuestiones que le planteó el Partido Popular. Pero, fíjense, a mi lo que más me preocupa es la sospecha creciente de que todo este proceso que ha abierto Rodríguez Zapatero permitiendo a ETA ganar su batalla contra el Estado está íntimamente relacionado con lo que pasó el 11-M y con todas esas mentiras y preguntas sin responder.

Yo no se si el terrorista Balbino Sáez Olarra, miembro del comando Txirrita, a la sazón ingeniero de telecomunicaciones, es el responsable de la fabricación de los temporizadores de las mochilas-bomba del 11-M a partir de teléfonos móviles, como se afirma en un sms que circuló a gran velocidad estos días atrás. No lo se, pero me resulta sospechoso que Sáez Olarra pusiera negro sobre blanco las instrucciones para hacerlo, de su puño y letra, y que el comando Txirrita tuviera móviles prediseñados para actuar como temporizadores, y que todo esto coincidiera con la época en la que el minero Trashorras buscaba a alguien que supiera fabricar bombas con móviles, y que esto lo denunciara un confidente policial llamado Lavandera que el miércoles por la tarde fue tiroteado por unos individuos sin identificar, y que cada vez resulte más evidente que la misma esfera de la inteligencia policial que intenta que todo esto no se sepa sea la misma que puso en conocimiento de ETA que los jueces Marlaska y Levert iban a detener a los integrantes de su aparato de extorsión, y que todo esto dependa de un único comisario a las órdenes de Rubalcaba al cual el juez Marlaska apartó indignado de la investigación. Ahora, como ha regresado el Juez Campeador dispuesto de nuevo a brillar en el firmamento de la ignominia nacional, las aguas turbias vuelven a su cauce.

¿Pero que puñetas está pasando aquí? Es tal el grado de contaminación antidemocrática al que Rodríguez Zapatero está sometiendo a las estructuras del Estado que ya nos parece hasta razonable que el terrorista Otegi aparezca en la tele después de entrevistarse con Patxi López hablando de paz... ¡Él, que ha representado la imagen pública del terrorismo, el asesinato, la extorsión y el mayor de los ataques a la Libertad y la Democracia! Alguna vez he dicho y escrito, y lo mantengo, que le veremos subir las escaleras de La Moncloa y darle la mano a Rodríguez, en la que será la mayor de las afrentas a la España Constitucional que heredamos de aquellos padres de la Constitución comandados por Adolfo Suárez. ETA ha ganado la partida, ha ganado su batalla contra el Estado de Derecho y contra la Libertad, nos ha rendido, nos ha humillado y nos exige los términos de la rendición. ¿No se da cuenta nadie de que esto solo es posible en la medida en la que ETA tiene en sus manos a Rodríguez, cogido por donde más le duele precisamente porque ETA es la única que sabe qué fue lo que ocurrió de verdad aquel 11 de marzo de 2004? ¿Qué seguridad jurídica nos queda al resto de los ciudadanos si las estructuras del Estado están sometidas al chantaje de la pandilla de canallas? ¿En quién o qué podemos confiar?

Rodríguez se ha subido a lomos del Dragon Rapide y de la mano de los terroristas, y como consecuencia de un atentado en el que los terroristas tuvieron mucho que ver, está aniquilando la España Constitucional para volver a reinstaurar una República frentepopulista y antiliberal. Y lo está haciendo por la vía de la inyección en vena de las arterias del Estado de anticuerpos de un cáncer de antiliberalismo y totalitarismo populista. Rodríguez ha pactado con ETA, no solo la entrega del País Vasco y Navarra al marxismo revolucionario de la pandilla de canallas y sus secuaces de Batasuna, sino de toda España mediante la aniquilación del modelo de convivencia que nos dimos en el 78, es decir, del modelo territorial, del modelo de valores, del modelo económico, del modelo social, del modelo moral... Rodríguez y ETA han pactado la deconstrucción del Estado, lo hicieron ya en aquellas conversaciones previas –reconocidas ayer por Otegi- a las elecciones generales y a los atentados del 11-M en las que ETA estaba ya muy segura de que sería Rodríguez el próximo presidente del Gobierno. La victoria de ETA no es de ahora. La victoria de ETA tiene una fecha insondable: el 11 de marzo de 2004.

Por: FEDERICO QUEVEDO LOPEZ-VARELA | TERRORISMO | Comentarios (1) | Referencias (0)

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